sábado, 9 de agosto de 2014

Mujer sin niebla

Mujer sin niebla

 
¡Estás tan bonita,
mírate!,
te llevas todo,

el sigilo de los pasos,
el roce de todo y alrededor,
los sueños sencillos
que están en tus ojos,
tus manos cubriéndolo todo
y todo liberándolo,
como un soplido,

¡tan bonita!,
con tus brazos no cerrados,
con tu escándalo espléndido,
¡vaya si eres hermosa
que eres lo mismo!,
el beso escurridizo y
el cielo ajeno,
las utopías con tu sello y
tus dos palabras, TE AMO.

¡Mírate!,
me das tu corazón
y yo el tacto de mi piel,
me dices
¡quédate!,
y me abres tus enigmas,
y yo te encierro en mi azar
que no se marchita,
y juego a desnudarte lentamente,
lentamente.

¡Estás tan linda!,
hasta el descuido parece alcanzar tu boca,
esa medida que en ti se incorpora
como poemas hechos de viento,
sin letras y sin hojas,
sin cuento,
tan sólo cayendo sin resistirse,
como quien abre de par en par
las ventanas de los párpados,

¡estás tan encendida!,
y todo detenido en tu cercanía,
que parece que transcurriera
tu adolescencia insistente,
tu ilusión hermosa,
la princesa de aquella soledad.

¡Mírate!,
el amor es tu centro,
un sueño abierto de tu sangre
resumiendo lo que siento,
¡eres bella mujer sin niebla!,
¡eres aire, segura y sin culpa!,

de ti lo que este poeta va dejando,
una mujer y un hombre
como si fuesen la última mujer
y el último hombre.

Hoy tengo el lenguaje de mirarte,
¡mi amor puede ser tantas
cosas cuando mis ojos te recorren!,
hoy tengo mi amor que va y va a ti,
y tú mi entrega,
hoy tienes tus adentros,
y yo tengo el acento de tu ternura.

Tú miras hacia arriba de nadie
como abriendo la lluvia,
¡estás tan bonita!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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