miércoles, 13 de agosto de 2014

Los que amamos

Los que amamos

 
Los que amamos
lo hacemos lento,
como esa primera noche
en que la sola palabra
es silencio,
lento,
para en todo momento descubrirnos,
para sentir que el amor une los cuerpos,
para pensarnos desnudos,
entregándonos,
dándonos a cada rato.

Los que amamos
no podemos dormir,
la penumbra nos hace
los ojos abiertos,
vibrantes,
sedientos,
para jugar el juego del amor
sujetos de la mano del sexo,
entre el suelo y los sueños,
quietos en las tibias sábanas
en donde pegada nuestra piel.

Los que amamos
tenemos la mirada dentro,
medimos las caricias por lo que duran,
contamos los labios por lo que dejan,
no sabemos nada
pero somos presencia,
que un día despierta,
que un día navega,
y morimos en el otro
para nacer entrando,
y somos ese aire que tienen los amantes,
codiciado,
prolongado,
entreabierto.

Los que amamos
nos miramos
con los dedos apretados,
con darnos sólo las manos
como una flor que florece,
y leemos recordando que desde aquella,
tu ventana,
te esperé desde hace tiempo,
y escribimos invisible sobre el pecho,
y tú vienes y yo llego,
y tú me sabes,
y te amo mil veces
y mil veces más.

Los que amamos,
amamos,
lo sabemos diariamente,
somos gestos,
besos,
caminatas,
vientre,
duramos lo que el día,
desde el alba hacia el ocaso,
y en las noches somos brazos,
como una calma sin dueño y sin preguntas,
empezando de nuevo,
como una locura que nos recorre
y somos parte,
y somos todo.

Los que amamos
nos conocemos rápidamente,
sólo desearnos basta
y las cosas suceden,
nos atamos a las palabras,
nos privamos de los miedos,
somos lo posible cuando tenemos ganas,
la cabeza en la almohada,
despertarnos y mirarnos y ya,

somos las horas que ya no existen,
y las deshoras donde todo es urgente.

¡Los que amamos
somos un rostro amado
sin prisa!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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