sábado, 2 de agosto de 2014

El corazón mío

El corazón mío

 
Él no sabe de ventanas frías,
sus latidos abarcan el mundo
cubriendo de puertas
todas las miradas,
él descree de los vientos que pueblan,
simplemente esparce su corazón
y se embarga,
y labra sus lágrimas
con lluvia y calma,
su amor es raíz
despuntando el alba.

Él no sabe que hay detrás,
su alma es de punta a punta,
cuando él empieza a sentir
sus sueños se vuelven alas,
escucha,
se enamora,
declara,
él es de los que persiguen por las calles
hasta la sombra de los árboles,
él vive siempre rodando,
él palpita en cada beso solitario.

Él no sabe después del amor,
porque todo es amor,
porque él está abierto,
él con el sol siente tu cuerpo,
tu cuerpo tan largamente júbilo
que hasta las flores sonríen a tu paso,
él siente a la luna en tu piel,
tu abrir de plumas que se deslizan,
él, en cada pedazo tus colores de vida,
para que la noche continúe cayendo,
y tus ojos,
frágil reflejo de mis ojos al despertar.

Su sangre es cálida,
perla de tus sueños,
su frente es blanda,
para que tú descanses tus largos cabellos,
y tus deseos esparcidos como savia,
libres como águilas,
gozando lo que entiende,
queriendo lo que espera,
él a veces se queda a oscuras
dibujando en el aire
ademanes y figuras,
¡es el corazón mío,
el corazón mío!

Él siempre riega las mañanas
recién paridas,
él muere en cada ocaso,
para renacer siempre
en una nueva semilla,
él no sabe de magia ni de paraísos,
es simple,

te conoció,
sintió que el amor
le sujetaba las piernas,
y el agua germinó
y le trajo tu nombre.

El corazón mío
camina en el tiempo
de un lugar para otro,
hora tras hora,
a veces es tu hora la encendida,
otras es mi hora,
la de mi sangre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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