domingo, 31 de agosto de 2014

Pregúntame

Pregúntame

 
Contigo
todo es diferente,
los sueños son como
barcos de papel
que la brisa sabia ofrece
con escasa fuerza,
y se mecen los ojos
bajando a los labios,
y saben a recuerdos,
como los mil colores de la lluvia de Abril.

Contigo,
lo más puro y lo más claro
es alzar las manos
a por la luna,
y sentir que escapa el alma
como una espada,
hacia el refugio de besos
del primer amor,
y la boca es esa niña
que nos viera pasar juntos del brazo,
y hablamos llevados por el viento,
como el lago de mi Tandil
donde están los que sueñan,
igual que tú.

Contigo,
leyéndote,
la poesía se hace corta,
la guarda entre las hojas
es una página en blanco
que vibra,
que late,
que es tarde de nostalgia
ya sin ruido,
y noche en disputa
como acto y testigo,
un corredor borracho de amor y vino,
una caricia en el vientre
como cuando éramos niños.

Contigo
los árboles son un rato largo,
una almohada dibujando tus ojos,
abriendo surcos a mis labios,
contigo el amor es indescriptible,

los deseos van descalzos,
los paisajes son arrebatos de locura,
la ternura sabe a tinta inconfundible,
los silencios, versos que corren y corren por mis venas,

contigo
son inconclusas y sueltas mis rimas,
escurriéndose hacia el horizonte de las horas.

Contigo,
cuatro veces al día,
mis caprichos van por tus detalles,
desayuno tu llameante mirada,
almuerzo el encuentro de tu misterio,
el café de la tarde va prendido a tu voz,
y ceno dibujándote grotescamente con mi boca,

contigo
todo regreso es urgente,
toda sensación es siempre,
todo mensaje es uno mismo.

¡Pregúntame si TE AMO!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 29 de agosto de 2014

Con la timidez

Con la timidez

 
Con la timidez
del adolescente buena gente,
que se enfrenta al amor
como deshojando un libro,
y la contradicción sutil
que me lleva al mismo lugar
del mismo tiempo,
con el prejuicio de la luz
para hallarte sola,

así te siento,
como quien hubiera creído
que estás al alcance de mis ojos.

Con la timidez
de espiarte desde el fondo,
como quien ojea conquistando,
pretendiendo alcanzar,
y esperar a que el asombro
suene un poco a mí,
que me iguale a ese reloj
que sin agujas jamás anhela,

así,
desnudo,
como las nubes desprendidas en llanto.

Con la timidez
de ser el azar y el sueño,
como un péndulo,
y volar sin reclamar y sin excusas,
y persuadirme de cualquier duda
desde el horizonte hasta mis labios,
y acabes siendo versos
y yo me cuelgue que no estás conmigo,

aquí,
mientras las teclas se hacen verdades
y tú te acercas a mi piel.

Con la timidez
de un gesto de silencio,
que conoce de palabras pero las piensa,
que sabe de la voz y la mira desde afuera,
que llama sin llamar
convencido que cuanto más te quiere
más te mira,

para quererte más todavía,
para insistir en creer,
aunque existas, digamos, tranquilamente lejos.

Con la timidez,
hasta cerrar los ojos
ante un secreto mirar,
como si el amor también pudiera llamarse gracias,
y conmoverme con las ramas
que el sol hace feliz,
y escuchar a la luna
coquetear a las hojas con su brillar,

¡qué linda estás!,
dame tu mano,
dame tu tiempo,
¡déjame entrar al amor nuestro!,

con la timidez, sabiendo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 28 de agosto de 2014

Martes

Martes

 
Me muero de ganas
de decirme:
es Martes,
y sé que es imposible, pero,
¿quién le explica al corazón?,
reniego de los cielos y caricias
que cuando llegan,
duran lo que la razón,

fue justo a la medianoche
que te sentí al sentirme,
tus ojos de par en par
abiertos cual tierra en flor,
y en tu boca el amor,
ese que me besó
resbalando como la luna
y el azahar,

¡no quiero olvidar el Martes,
y su noche larga de tu llanura blanca!

Conquistaste mi piel
con tu ternura y toda,
lavaste mi cabello
con tus besos y silencios,
con la punta de tus dedos
hiciste de mi cuerpo
un mar eterno,
era tu cuerpo derramándose,

Martes sin preguntas ni respuestas,
dialogando a tientas,
llamando a contemplarnos
y crecer entre los brazos,
Martes como barcas de velas que flamean,
al filo del viento y es tu boca,
conociendo los momentos de mi huerto.

Lograste el ritmo exacto
conversando mi misma voz,
y fuiste gotas de mis manos devanadas,
y tu mirada,
durando más que una estrella fugaz,
y tu belleza matando miedos,
dando claridad,

me muero de ganas
me digas:
¡no es cuento, es verdad, es Martes!,
y me tengas con tus manos,
y tus pies de alas resbalen
y me lleves a tu aire,
y en tus labios me liberes
apegada a mí.

Es Martes,
lo dice mi carne
te escucho latir,
se suelta mi pecho
tiemblo al dormir,
la mesa está tendida para dos,
y entonces ...

M írame sin entender,
a préndeme como un siseo que huye,
r escátame cubierto ya de noche,
t ócame entregada a la ventisca,
e namórame como una bailarina con pasos de rumor,
s é mi amor sin nombre, desnudo, mi centro.

¡Hasta el Martes mi amor,
hasta poderte sembrar otra vez,
lentamente!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 27 de agosto de 2014

Juega conmigo

Juega conmigo

 
Toma una hoja cualquiera,
un lápiz de color,
el que gustes,
y dibújame sin moverme,
trázame grande
y a la vez interior.

Píntame al primer golpe de vista,
como gente grande
que parece un poco niña,
como niño virgen
que sabe de política,
como ciudadano que es
contínuo pasajero
en estado de reparación.

Cuando llegues a mi corazón,
mírame con la mirada de un náufrago,
¡recuerda, dibújame de pie
pero extraordinario!,
me gusta creer que el mejor retrato
es extasiado mirando las estrellas.

¡Juega!,
que la hoja y el lápiz
sean cerrados y abiertos,
cerrado para que me encuentres
siempre habitado,
abierto para estar perdido
y que salgas a mi encuentro,

de ti el dibujo mío hecho misterio,
demasiado posible pero absurdo.

Juega conmigo
el juego de las máscaras,
tú te vuelves noche
y yo me vengo dormido,
también el juego de los trenes,
tú vas saltando durmientes
y yo una mesa servida para dos,

juega el juego
que jamás recuerda las formas,
con manos llenas de aleteos,
con silencios callando en grave voz.

¿Sabes?,
me gustan los espejos que jamás se fatigan,
que nada dicen pero parecen
una contínua visita,
me gusta vacilar un momento
y luego un suspiro, o dos, o quizá más,
y jugar entonces a gritar,

a gritar que el miedo
es una ventana donde renacen los sueños,
que el cielo es un péndulo
y las hojas son árboles que mecen,
jugar que un techo roto es bueno,
aunque llueva,
y tú y yo una enredadera,
que sabe del sol y la luna cuando brillan.

Ven a jugar conmigo
sin preguntarte si te gusta,
podemos ser nostalgia o un poco de aire,
o palabras condenadas a permanecer,
o una copa de vino
entre dos almas gemelas,

¡juega conmigo!,
otros podrán olvidar sus deudas
pero nosostros,
nosotros nos conocemos,
nos parecemos,
siempre nos sentamos un poco más cerca,

¡juega conmigo!,
que este juego no termina
ni con lágrimas
ni con huelgas.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Mi inicial

Mi inicial

 
Y dibujaste mi inicial
en el vidrio empañado,
y tus ojos cerrados,
y tu piel sedienta,

¿comprendes cómo te nombro?,
¿comprendes ahora
que en silencio te escucho,
y al escucharte lucho
en la humedad de mi deseo?,

y escribiste mi nombre
sucesivamente incierto,
y temblaste muy dentro,
sin resistirte,
rendida,
nombrándome.

Y de repente mi inicial
te abrió hacia mí,
como un tropiezo del alma
hacia esa escritura suspendida,
como una seducción despierta
que hilvana gemidos
apenas manos,
que ensaya cielos
con un amor atrevido,

y tu mirada empapada
considerando nada,
nada de soledad mientras el cuerpo estalla,
nada de ser la mujer que calla
mientras tu piel brilla en el aire,
nada de paisajes lejanos
ni de páginas que jamás serán leídas,
¡todo está en ti!,

tu extensión sorprendida,
tu aliento elegido,
el resumen de tus besos
sabiéndome urgente,
y mi incial frente a ti,
en ese espejo transparente.

Y mi incial,
distraída casi
como una interrogación,
una interna visión de mujer
que es ojos repetidos,
palabras apenas contenidas,
un amor que desliza
y al deslizar atrapa con fuerza,

inicial casi como desnuda,
con mejillas caprichosas del verbo,
sintiendo la savia del agua
en un contorno apenas testigo,

inicial que tú y yo reconocemos,
somos huella,
somos sangre
y hoy estamos frente a frente.

Y pensaste mi inicial
al poder estar juntos,
con lágrimas o gotas
allí donde el sexo dialoga,
con gruesos lazos
mientras la brisa abraza,
dibujando mi rostro
igual que los nuestros,

inicial que corre sin distancias,
inicial con pericia de tus dedos.

Y soñaste mi inicial,
mientras la niebla opaca
es adentro y afuera.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 26 de agosto de 2014

Aún no estoy preparado

Aún no estoy preparado

 
El paisaje mío
es un dulce río
que extraña tus brazos,
¡ay amor!,

el sueño del sol
es una luna desnuda
sin tu cuerpo en mi cuerpo,
sin tu siembra en mi pecho,
¡ay amor!,

aún no estoy preparado
para un amor convencional,
me molesta que la sociedad
sólo respete a los amantes
cuando van vestidos.

En mi rostro
el color
está atado a tus cabellos finos,
llegando de noche a mi imagen y medida,
atrapando mi mano
cuando de ti escribo,
¡ay amor!,

ahora hasta la oscuridad es tintero,
el reflejo del viento
es de nubes que danzan sin marcharse,
y tus líneas negras en mis páginas,
y esta casa que te extraña,
¡ay amor!,

aún no estoy preparado
para ese orden constante,
quiero esas formas y costumbres
desordenadas y a la espera,
quiero encontrar una poesía cualquiera,
en lo que miras, quizá lejana,
en lo que caminas,
en lo que piensas.

Desde que te conozco
escribo en mitad,
de nuestros ojos
escondiéndonos la voz,
de las palabras en el corazón
comprendiendo nuestros gestos,
de esperarnos en la puerta al regreso,
¡ay amor!,

cuando me miras soy aire
y al mirarte quedo ciego,
teniendo que volver a mis mejillas,
donde tus caricias me hacen ver
los ojos nuevamente,
con un misterio desvestido,
con la impaciencia del fuego,
¡ay amor!,

aún no estoy preparado
para mudar esta verdad,
quiero de ti todas tus horas
en torno de nosotros,
y tus impulsos rápidos,
y tus suspiros,
y que te apartes para volver a caer
y ese pedido:
¡abrázame, tengo frío!,

¡ay amor,
voy dejando mis ropas,
estoy aquí,
con los ojos abiertos!

Puedes estar lejana,
puedes aparecer a medianoche
y jugar a que te quedas,
mientras tanto algo silencioso
está junto a mí,
y la lluvia me penetra.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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El verdadero amor

El verdadero amor

 
El verdadero amor
no es otra cosa
que un camino
de muchas veredas,
caminando o corriendo,
quizá bailando
sin preguntar dónde llevan,
camino de cosas buenas
y otras no tanto,
como la lluvia detrás de los cristales,
como un libro en la mano
una fría tarde de invierno.

El verdadero amor
es un deseo inevitable,
de una fuente limpia
y su rostro reflejo,
de un patio en silencio
y una brisa ligera,
amor que evoca el aroma
de frutos que sueñan,
cantar de niños que juegan
con risas eternas,
amor de lágrimas viejas
que nunca se cuentan,
miradas que borran la historia
mientras el sol calienta.

El verdadero amor
es aura de nombre
y eco de pasos,
es repetir en los ojos
lo que el corazón aguarda,
es el preludio
al suspirar un poema,
una sombra tibia,
una razón sola,
una mano blanca
que no corta las flores
de un balcón florido,
un momento que espera
mientras la serena luna
alumbra en el cielo.

El verdadero amor
es dueño de la boca
como si fueran manos,
de la paz leve
entre testigos nubarrones,
amor que abarca sin nada
y sin nada es rey coronado,
airoso como las alas,
frágil como la noche
despuntando el alba,
amor que se tiende para enamorar
con la intensidad de la sangre,
amor que también es libertad,
y por libre,
es aire cercano que brota y arde.

El verdadero amor
es pasión,
es radiar en torno
a una mirada de espejos,
es inundar al roce directo,
y no querer más que su cuerpo en tu cuerpo,
amor rendido a tu costado
hasta doler el aliento,
sin un beso de sus labios,
sin el conjunto de su calor,
amor, a veces temprano de madrugada,
otras, desde el suelo,
amor hasta encontrarlo,
como un amante labrador.

¡El verdadero amor
es un te quiero más,
un te re quiero!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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lunes, 25 de agosto de 2014

Nadie sabe, sólo tú

Nadie sabe, sólo tú

 
Nadie sabe,
sólo tú,
sólo tu cabello
y el sabor de los diez besos
entre tu boca y mis labios,
sólo la recompensa de tus ojos,
cuando el amor se hizo de pronto,
y eras tú en mi cama
mirándome de frente.

Nadie sabe dónde vas,
sólo tú,
me lo dijeron ayer mis sábanas frías,
mis suspiros fueron dos
centinelas que al mismo tiempo
se hicieron dos tintas,
tu alma,
cuando rompiste a llorar,
mi sangre,
cuando aquella línea lejana
te separó de mí.

Nadie sabe,
sólo tú,
y a la vuelta te retraté
en las agüitas de un pozo,
yo caminaba inventándote en las sombras,
recordando tu cintura en cada esquina,
yo seguía sin pensar
hasta encontrar la luna en mi ventana,

y supe que nadie sabe,
sólo tú de mis caricias,
de mis noches entre sueños
soñando me despertabas,
sólo tú defendiendo mi silencio,
sólo tú, con esa blancura morena
de tus ojos a veces verdes.

Nadie sabe,
sólo tú,
y volveré a escribir
tu nombre en las paredes,
con tu mano saliendo de mí
como un pájaro,
con mi mano en tu mejilla suave
como la hierba del campo,
nadie sabe
que me muero en cada paso,
sólo tú,
tú y lo que yo te estoy amando.

Nadie sabe
que fuiste la primera
que en mi casa me viera,
y yo contigo,
que a mi costado,
viento de mi delirio,
que todo un escalofrío
como un arroyo fino
respondiendo a mi voluntad,

nadie sabe,
sólo tú,
como esa savia hecha solamente voz,
para decirte en un grito: TE AMO.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Debes irte

Debes irte

 
Debes ir
a por los balcones,
y otra vez los cristales
jugarán a contemplarte,
debes aprender que nuestros
nombres son como flores que se abren,
y que en una tarde o tal vez dos,
las lágrimas serán un sueño
del que no querrás despertar.

Debes mirar
con ojos poetas como el mar,
y con sus colores
crear hojas tempranas,
y apagar la sed de amor de la luna
enamorando la luz que refleja,
y estar frente a frente
con todo aquello que creas,
anunciando mis manos al alma de tu aurora,
para que dilates las sombras,
y escribas presurosas notas
entre tu boca y mi boca.

Debes irte sin luchar,
no hay otra cita,
el tren se deslizará suave
y tú dejarás todas tus gotas en mis pupilas,
y yo sabré asomar de tus labios una frase,
un mutuo amor gimiendo blando
que no sabe de despedidas,

y me besarás cerrando tus ojos,
y también en silencio,
¡quiero arder en el andén
dibujando la forma de tu cuerpo!,
y ser vida y misterio
quedándome desierto,
mientras tú te alejas.

Debes guardar
al mediar cada noche,
la conquista de mi piel,
y asomarte a la quieta lámpara,
y a las sábanas que aún las voces perciben,

debes,
acaso sea con el alma,
mirarme con el tiempo
de los suspiros del agua,
tocarme con el amor que no se olvida,
que sólo sabe de poesías,
y ser el aire en mi regazo que me arranca,
y me lleva a ti.

Debes irte,
a las veintidós cuarenta
mi Tandil sin estrellas,
será como una dulce melodía
de una glorieta sin comienzo ni final,
y abriré mis dedos como queriendo atrapar el viento,
y me mirarás despacio,
bella de sangre,
resbalando siempre,

¡debes irte,
corazón valiente,
amor de mi vida!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Más que tu piel

Más que tu piel

 
Más que tu piel,
tu cuerpo,
y tú me das tu cuerpo
y yo te beso desde los labios
y hasta tus ojos
y hasta tu tacto,
y tus dos palabras que
siempre son una sola,

y tu divina desnudez,
y tus brazos no cerrados,
y ese amor desde siempre
que en las manos traes,
donde tu luna mira
desde tus ojos claros,
alcanzando todo mi valle
hasta mi boca,

más que tu piel,
la lluvia de tus besos.

Y tu voz,
que con motivo o sin él
me desnuda lentamente,
como un sueño abierto
al borde de la utopía,
tal vez resumiendo, yo diría,
a ese hombre vuelto deseo
que soy cuando te miro,
a ese placer que no te digo,
pero tú subes y bajas
cuando te muestras,

y me haces falta,
dice mi ternura,
y mi cuerpo es virgen
toda vez que tú decides,
y tu memoria enamorada,
ráfaga de mi más profunda piel.

Más que tu piel,
el placer que entendido es preciso
y desembarco amable,
es esa danza que pesa y al pesar, invade,
es esa presión blanda que se repite,
y entonces me miras
aprendiendo hasta mi nombre,
y entonces tus labios,
lentos pétalos de tu derramado pelo.

- Estoy aquí,
te digo suavemente mientras te acaricio,
aquí, volviendo a ti con mis ojos abiertos,
aquí, comenzando a ser consciente de ti,
de tu silencio,
de tu corazón que late de prisa -

- estoy aquí,
tímido y altivo
revelándote el alma,
borracho de sombras,
mirándote,
callado,
pensando,
amado,
y tú lo que el viento me ha traído,
un ocaso radiante camino al sol -

Más que tu piel,
por ti tiembla el aire
como hilos en campanitas.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Y me sostendrás la mirada

Y me sostendrás la mirada

 
Y me sostendrás la mirada,
como la boca de espuma
sostiene al mar,
como la luz derramada
que no tiene final,
como el pasar que se escucha
y al escuchar,
es manso y hondo,
es pasión que comprende,
un sueño infinito
como los árboles cuando llueve.

Y me sostendrás la mirada,
como ese amor que es ribera
y viento de rama seca,
como las vidrieras
que parecen sostener el aire,
cuando caminamos de la mano,
cuando descansan las estrellas,
y tú le pides al hombre
un amor inmenso como un roble,

y el hombre te mira
corazón en mano,
como un campo desierto
que sus latidos van contando.

Y me sostendrás la mirada,
con ese infinito egoísmo de la adolescencia,
rodando, a veces robando
hojas secas de las aceras,
como un cuadro de humo
que revive a cada segundo,
y al segundo siguiente se mueve,
como a tientas,
como quien besa una promesa,

y la mujer jugará a la ronda con los sueños,
y los sueños, dos miradas
de un soleado balcón,
y la mujer como gotas que siguen,
acumulando deseos
entre versos que persisten.

Y me sostendrás la mirada
resumiendo tus dedos,
en ese brillo especial de tus ojos
cuando te dices feliz,
y hueles a ocaso recién escrito,
a horas sin distancia,
conforme a la línea recta que nos separa,
que nos une en temblor extraño,
que nos agita,

y el hombre te mirará como a ella,
y la mujer sabrá que él mide sus pasos
para percibirla junto.

Y me sostendrás la mirada
queriéndolo todo,
mi soplo,
mi rostro,
mis brazos,
mis alas,
mi razón,
mi cuerpo,
mis celos disimulados
pero celos al fin,

y ante tus ojos
te sostendré la mirada,
como si tus ojos pudieran venir a mí,

y me sostendrás la mirada,
y sentiré mi amor abrirse como un paraguas,
que inmenso nos clama,
que tú y yo nos dejamos resbalar.

Es mi amor
que brilla y sonríe altivo,
mientras tú crees que tan sólo,
me sostienes la mirada.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Sabes que me enamoro

Sabes que me enamoro

 
Si ya sabes que me enamoro,
¿por qué sonríes?,
tu sonrisa me roba el paisaje
y las calles de tu nombre,
y mis brazos que te reclaman
que dures todo el día,
hasta que el sol caiga
y una vez la noche,
hasta que el principio del verbo
nos de una tregua razonable,

porque tu sonrisa sabe esperar rodeada de mí,
sabe desvelarme de por vida.

Si ya sabes que me enamoro,
¿por qué me quieres tu cómplice?,
ya conozco este camino de memoria,
este nosotros que vuelve
y comprende de bienvenidas,
no es que te quiera,
es que te contemplo ordenando mis sueños,
no es que no te ame,
es que simplemente ocurres,

tú llegas siempre,
aunque yo me encuentre a solas con mi cuerpo y con mi alma.

Si ya sabes que me enamoro,
¿por qué me poetizas?,
me cuesta descansar después de tus letras,
esa infinita victoria de las palabras
que tú simplemente escribes,
y tu brisa como un náufrago
que baja de los párpados,
con muchas ganas de sentir
como siente una caricia,
que es amparo y encanto,
que no tiene tacto,

y sin embargo siempre empieza antes,
como elegir las altas ventanas de una casa en ruinas.

Si ya sabes que me enamoro,
¿por qué me amas desde anterior a mí
y distinto a todos?,
tu amor me devuelve la mirada,
deja mis labios como recién atardecidos,
soy por ti como un nido esperando,
unas nubes conformando
que van creciendo,
hasta la lluvia en los cristales,

tú suenas un poco a mí cuando me amas,
yo miro el reloj y aún no llegas.

Si ya sabes que me enamoro,
¿por qué me piensas y entonces te pienso?,
¿por qué pasas?,
de tu mano yo me quiero,
y me dejes entrar
así sea de a ratos,
de tu cuerpo ya sin miedos,
quiero todo como un alegre mendigo,
me des tus secretos sin precauciones,
y no te alejes de mí
ni de mis silencios,

que por amarte soy un pájaro
y los pájaros siempre abrazan el aire.

Si ya sabes que me enamoro,
no te quedes afuera,
golpea,
golpea hasta que el poeta diga,
cierra la puerta detrás de ti.

Tú ya sabes que me enamoro,
mi amor está mucho antes que mi boca.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 16 de agosto de 2014

Pienso en ti

Pienso en ti

 
Entonces el cielo
sabe de sentimientos,
que hacen lento el cuerpo,
que desnudan el alma,
que se apoderan de la mente
haciéndola frágil,
dominando la piel
como un escalofrío,
temblando,
sabiendo que se trata de nosotros,

entonces pienso en ti.

Pienso en ti,
¿qué decir de ti si eres poesía?,
¿qué decir de las miradas que te miran?,
¿qué comprender?,
si tú eres el fuego en mis manos,
mi ardor,
mi imagen recién nacida,

dime viento,
¿por qué me extiendes de su azahar?,
dime luna,
¿por qué sollozas cautiva?,
dime flauta en la tormenta,
¿por qué la recuerdo?

Hoy siento en mi corazón
un aire tibio,
un horizonte que contempla
lleno de gotas de rocío,
una fuente de todos los jardines,
y un árbol insistente
que arroja besos al crepúsculo,

hoy el amor me corresponde
y soy su valle profundo,
mientras pienso en versos en ramos
y tú bajando del tren.

Pienso en ti,
y tú me miras hasta quebrarme,
hasta hacer lentas las sombras
y un juglar deshojando las rosas,
y tú me hablas mitigando las ansias,
y te amo cubierto del silencio de mi pensamiento,
sin razón y sin labios,

y todo un laberinto en donde mi ilusión se enreda.

Pienso en ti como la lluvia,
que tiene un secreto resignado,
como el contacto que despierta
y nos hace el amor al alba,
y la vida que se derrama
en una inquietud cercana,
y el triunfo de la sangre
como dos ríos que saben,

pienso en ti,
que eres verdadera,
que desciendes lentamente
y a tu sonido me abres,
que me dejas contemplarte
cuando llega la noche oscura,
y yo muero de horas antiguas,
y yo muero pronunciando tu nombre.

Pienso en ti,
¿qué otro amor me espera?

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 14 de agosto de 2014

Juntos

Juntos

 
Juntos,
amando,
abiertos en río,
besándonos,
resbalando en las bocas,
mientras la luna es el azar
de la extensión del mar,

juntos,
arrojados sin más lejos
que contemplarnos,
creciéndonos en los brazos,
hablando la lengua de la noche larga
que apenas comienza.

Juntos,
y tu cuerpo gota a gota
y mi cuerpo delante de tus ojos,
bajando a la tierra,
sabiendo del sol,
mirando el amor
como se mira un niño dormido,
colorido,
por donde van las hadas
que como el viento van.

Juntos,
tú apegada a mí
y yo escuchándote latir,
tú en mi pecho
y yo perdido pegado a ti,
de pie, a mitad de lo que dices,
callado, mientras miras y silencias.
rojeando apenas,
y te propongo soñar juntos la misma cama.

Juntos,
amándonos,
al tiempo que el viento
es un dulce pensamiento,
que juntos hacemos misterio
desde el umbral de los deseos,
que juntos aromamos el aire de encuentro,

juntos,
al ritmo de ligeros paisajes,
y pechos a ramas en eco frágil,
como dormidos en el aire.

Juntos,
y que los dedos duraderos
entretejidos de instantes,
y que me hablaras poco
y que tiembles entera,
y que me rompas la voz
besándome más,

para juntos respirar
lo que asomamos de los ojos,
para juntos sin decir, sin saber,
seamos nuestra última soledad,
nuestro mañana,

porque amarte es rozarte alrededor,
es justo descifrar lo que es tan sencillo,
es comprenderte,
y hacer de esta ciudad, otra, a tu llegada.

Juntos el amor nos recorre,
casi sin vernos,
amándonos.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 13 de agosto de 2014

Los que amamos

Los que amamos

 
Los que amamos
lo hacemos lento,
como esa primera noche
en que la sola palabra
es silencio,
lento,
para en todo momento descubrirnos,
para sentir que el amor une los cuerpos,
para pensarnos desnudos,
entregándonos,
dándonos a cada rato.

Los que amamos
no podemos dormir,
la penumbra nos hace
los ojos abiertos,
vibrantes,
sedientos,
para jugar el juego del amor
sujetos de la mano del sexo,
entre el suelo y los sueños,
quietos en las tibias sábanas
en donde pegada nuestra piel.

Los que amamos
tenemos la mirada dentro,
medimos las caricias por lo que duran,
contamos los labios por lo que dejan,
no sabemos nada
pero somos presencia,
que un día despierta,
que un día navega,
y morimos en el otro
para nacer entrando,
y somos ese aire que tienen los amantes,
codiciado,
prolongado,
entreabierto.

Los que amamos
nos miramos
con los dedos apretados,
con darnos sólo las manos
como una flor que florece,
y leemos recordando que desde aquella,
tu ventana,
te esperé desde hace tiempo,
y escribimos invisible sobre el pecho,
y tú vienes y yo llego,
y tú me sabes,
y te amo mil veces
y mil veces más.

Los que amamos,
amamos,
lo sabemos diariamente,
somos gestos,
besos,
caminatas,
vientre,
duramos lo que el día,
desde el alba hacia el ocaso,
y en las noches somos brazos,
como una calma sin dueño y sin preguntas,
empezando de nuevo,
como una locura que nos recorre
y somos parte,
y somos todo.

Los que amamos
nos conocemos rápidamente,
sólo desearnos basta
y las cosas suceden,
nos atamos a las palabras,
nos privamos de los miedos,
somos lo posible cuando tenemos ganas,
la cabeza en la almohada,
despertarnos y mirarnos y ya,

somos las horas que ya no existen,
y las deshoras donde todo es urgente.

¡Los que amamos
somos un rostro amado
sin prisa!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

Copyright © Todos los derechos reservados

domingo, 10 de agosto de 2014

Amor hacedor

Amor hacedor

 
Te invoco invisible
para que llores
tus lágrimas de rocío,
te nombro río
para que tu voz no termine,
te silencio vasto
para que en albas y ocasos,
tus manos puedan mirar desde el azar,
te miro claro como
la luz de la mañana,
y entre nosostros el alma.

Te sigo vivo
hacia otra luz más pura,
tu cuerpo azul
es una montaña donde
mi viento canta,
¡eres más hondo que el mar
por eso este puente!,
esta poesía especial
de este hombre con su tiempo,
¡dame tus versos!,
nuestras vidas quieren vivir
y vivir es empezar.

Te miro cuerpo
y te pareces al mundo,
de labios que como una cueva
semejan aves
y también piel,
te encuentro en mis ojos,
eres mi sed
y persistes así situado,
como esa sola hora
que regresa a las cosas,
quizá esclava,
como esa flor que es un rumor de sombras,
y se suelta en bandadas,
transparente y húmeda.

Como un pañuelo que viaja,
así vibras,
sacudiendo mi corazón,
eres mi boca
que como gaviotas van trepando,
que todo lo llenan,
que todo lo ocupan,
y me sigues como una enredadera,
como ese profundo anhelo
que es mi casa
cuando aún no llego,
como esa tarde
donde mi soledad da vueltas,
y tú te vienes lento a mi ansiedad.

Te miro como un amarre,
tengo mis ojos profundos en ti,
como mi regazo
que hacia ti dirijo,
y me practico en ti,
eres mi almohada sujeta y apretada,
como queriendo que el amor llegue de golpe
y una vez arribo,
que no se le ocurra partir,
te hablo diciéndote sin palabras,
para que puedas tocarme
con tus ojos abiertos,

¡entre los labios y la voz, tú,
mi amor hacedor!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

Copyright © Todos los derechos reservados

sábado, 9 de agosto de 2014

Mujer sin niebla

Mujer sin niebla

 
¡Estás tan bonita,
mírate!,
te llevas todo,

el sigilo de los pasos,
el roce de todo y alrededor,
los sueños sencillos
que están en tus ojos,
tus manos cubriéndolo todo
y todo liberándolo,
como un soplido,

¡tan bonita!,
con tus brazos no cerrados,
con tu escándalo espléndido,
¡vaya si eres hermosa
que eres lo mismo!,
el beso escurridizo y
el cielo ajeno,
las utopías con tu sello y
tus dos palabras, TE AMO.

¡Mírate!,
me das tu corazón
y yo el tacto de mi piel,
me dices
¡quédate!,
y me abres tus enigmas,
y yo te encierro en mi azar
que no se marchita,
y juego a desnudarte lentamente,
lentamente.

¡Estás tan linda!,
hasta el descuido parece alcanzar tu boca,
esa medida que en ti se incorpora
como poemas hechos de viento,
sin letras y sin hojas,
sin cuento,
tan sólo cayendo sin resistirse,
como quien abre de par en par
las ventanas de los párpados,

¡estás tan encendida!,
y todo detenido en tu cercanía,
que parece que transcurriera
tu adolescencia insistente,
tu ilusión hermosa,
la princesa de aquella soledad.

¡Mírate!,
el amor es tu centro,
un sueño abierto de tu sangre
resumiendo lo que siento,
¡eres bella mujer sin niebla!,
¡eres aire, segura y sin culpa!,

de ti lo que este poeta va dejando,
una mujer y un hombre
como si fuesen la última mujer
y el último hombre.

Hoy tengo el lenguaje de mirarte,
¡mi amor puede ser tantas
cosas cuando mis ojos te recorren!,
hoy tengo mi amor que va y va a ti,
y tú mi entrega,
hoy tienes tus adentros,
y yo tengo el acento de tu ternura.

Tú miras hacia arriba de nadie
como abriendo la lluvia,
¡estás tan bonita!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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A veces me siento

A veces me siento

 
Vemos el amor
como una compensación,
quizá sea el camino equivocado.

Nunca creí en el amor
como algo que se hallaba en el aire,
como aquello que la sola mirada
podría temblar desde el agua,
nombrar sin palabras,
llegar a esa hora exacta
en que la sombra y la luz se hermanan,

nunca creí en el amor
como el ahora
que detiene las agujas,

me gusta el amor que desnuda
hasta ser una sola voz,
el amor que sabe querer
y entonces reclama,
que conserva y anuncia,
que se atreve a amar sin ostentar,
sin excusas.

Nunca creí en el amor
al alcance de los ojos,
en conocer,
en los silencios,
en los gestos
y en esperar,
nunca creí en pensar,
¿por qué no me llama?,
¿por qué no la llamo?,

nunca creí que un día pasarás
y yo no tendré tiempo
de ir a tu encuentro,

me gusta el amor de dos cuerpos
que siempre quieren más,
que insisten en crear,
en aguardar a que los nombres
propongan un insomnio,
yo creo en esos dulces aburrimientos
de estar tranquilos,
de entender los ruidos,
de trepar por los sueños
disputando cada espacio,
a las nubes y a los pájaros,

me gusta siempre el ejemplo
del rocío sobre el césped,
tú de a ratos pareciendo gotas,
yo dejando que tus manos me descubran.

Nunca creí en tener el amor,
no me gusta la posesión,
yo prefiero los ojos abiertos,
el alma que sabe de tu alma
porque tú siempre vas,
dondequiera que yo vaya,
no me interesan los instantes
que dejan todo en un beso,

me gustan los espejos
y mirarnos sin miedos,
reconociéndonos la piel,
transparentes
y confiados
como entender el amor,
me gusta lo importante,
la confianza,
buscarnos,

que seamos algo que puede ser,
meses,
años,
o simplemente caminar
de la mano por mitad de la calle.

Nunca creí en el amor ideal,
me gusta comprender nada,
venir en libros,
contagiar tus mejillas,
ser el arribo de tu amor de a poquito,

donde el sol y la luna
nos canjeen buenas noticias,
que no hay interés,
que un TE AMO cuando se ama
es suficiente.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 6 de agosto de 2014

Del amor es el amor

Del amor es el amor

 
Del amor es el amor,
eso es hacer el amor.

Es el impulso del aire
haciendo las caricias duraderas,
es con labios de artesano
desnudar la piedra,
es requerir del silencio,
como ese fuego que invade y hace,
es esa condición de círculo,
tú prevaleces
y yo me derramo,
tú efusiva
y yo la fuerza.

Es una mujer y un hombre
envueltos en besos,
es evocar tu nombre
defendiendo tu vientre,
es la quietud
que dices a mi frente,
cuando te acercas a mí
y me pareces un cristal delicado,
y prolongas mi sangre
sin saber lo que pasa,
pero satisfecha,
y eres frontera que será mañana,
despertándome tu boca a mi espalda,
y tú, corazón de labios,
y yo, libre sin alas.

Es un canto sin voz
de las mismas ansias,
es declamar
aunque no existan poemas,
de la piel el viento calmo
que sueña cara a cara,
que vive dentro del pecho, desnudo
en su propia alma,
es un campo desierto y abierto
y en el horizonte tu cuerpo,
consumado por el sol,
mirado por la luna,
tu cuerpo que es mi cuerpo
mientras tú y yo, fecundados.

Es desplegar los ojos
hacia un mismo momento,
es mirarte y hundirme
hasta ser más lejos y más uno,
más lejos,
como el último rincón y el primero,
más uno,
para después del amor,
tu letra fácil
en mis líneas temblorosas.

Es el rostro de Dios
que sigue cayendo gota a gota,
es la tibieza blanda
de una lágrima,
y mis hombros rozando
y tu lado
y yo te siento,
es besarte durmiendo,
con esa actitud que es a la vez,
reposo y amor.

Acaso sea verdad,
si yo soy lo que soy,
del amor es el amor.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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La primera vez

La primera vez

 
Mi primera vez
fue con los ojos,
como viendo
un cristal en pedazos,
con las tardes yendo,
sin sentir otro rumor,
con el trino del primer gorrión
y el aire total abierto,

desde aquella primera vez
me gusta mirarte como antes,
razonable,
con todo mi peso en los labios,

para que se detenga el tiempo sin tocarte,
para guardarte hermosa,
un cauce de mi ego
que por tu piel resbala.

Tu primera vez,
lo recuerdo,
dejó de lado los motivos
y me imaginó hacia ti,
y usando ambas manos
duró más que un llanto,
buscando mi boca así de ciega,
sin espera,
desde el borde de mi boca
hasta tu boca entreabierta,

desde aquella libertad
yo te elijo,
como la primera vez del azar,
me miras y entonces
una batalla tibia,
te miro y comprendes,

tu primera vez,
así desnuda,
¡aún te siento temblar como la luna,
que quiere que el agua
la salve del olvido!

Nuestra primera vez
fue sin marca y sin signo,
pero destino,
nos acercamos a nuestras caras,
nos dijimos en versos invisibles,
nos perdimos pasándonos caricias,
y nos llamamos sueños,

donde acaba y empieza lo imposible,
el espacio,
donde el aire es comprendido y vibrato,

y cambian las palabras que suceden,
y mojadas las letras de la rosa.

La primera vez no tuvo fin,
quisimos la emoción
y hechizamos el cuerpo a la entrega,
y nos sentimos fugitivos
burlando nuestros brazos,
y no medimos los daños,

alguna vez fuimos descanso,
otras ingenio,
alguna vez en blanco y negro,
sabiéndonos encontrados,
alguna vez acento,
otras quebranto.

¡Somos la primera vez,
antes razón,
ahora esperando!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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La del Quijote

La del Quijote

 
En ti,
un suave rastro de mí
cuando sonríes,
cuando regalas tus deseos
a los momentos,
cuando te vuelves hacia ti
sujeta de mis pensamientos,
cuando tu mano es una oleada intensa
dibujando mi boca,
besándome en gimos,
perdiendo el control
entre relajada y goza.

En ti,
mi voz,
como deteniendo las cosas,
como una poesía de escasas sílabas
a la que permites penetrarte con su mirada,
eres la primera de mis nubes,
soy la tarde sin límites
que dejas caer desde tus ventanas,
eres agua en las noches
y lo demás sólo sombras,
soy la sed de tus labios
a fuerza de besar.

Adivino en ti
un granito de arena
en una inmensa playa,
donde si dieras un paso más
vivirías soñando,
donde tú, entera y desnuda
y yo con mis ojos abiertos,
amándote lejos,
invitándote al llanto,
volando muy alto o a solas en tu cuarto,
con tus dedos al viento
y mis dedos entre las hojas,
adivinando que dejas que te piense,
toda ante mí sin consentimiento de distancia.

De ti
esa pausa del mar
cuando la luna se desprende,
y los árboles negros,
y las calles blancas,
¿cómo no he de adivinarte
si te adivino por ello?,
es largo mi corazón
y muy adentro mi pecho,
es lento el amor mío,
poco a poco,
de los que van matando,

como quien adivina
una piel desnuda detrás de un vidrio,
fácil como un niño,

"cuando miro tus ojos
pienso en un hijo" (Jaime Sabines).

Adivino en ti
lo que busco,
lo grácil de lo simple,
la flor que a su color mece,
las historias que siempre murmura el viento,

adivino
que quieres apretarme
el corazón con tus manos,
y tu cabeza reclinada,
y tus suspiros de amor y de mi amor.

En ti
todo lo que hay en mí,
sangre y palabras,
cuando ya por el mundo
quiera yo pasear toda mi locura,
la del Quijote tras la nobleza,
diciendo bien,
sin dónde,
sin quién.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 2 de agosto de 2014

Soy tú, yo mismo

Soy tú, yo mismo

 
Porque yo,
que de las rosas salvo una,
para que ella sola
entre todas las cosas
me traiga tu aroma,
y me acerque a tus ojos y mirarla,
rosa hecha de viento y de agua,
y sentir que eres poesía,
¿oyes gaviota?,
¡ella también es poesía!

Porque yo,
que me prodigo en libros infinitos,
que sin rumbo
me vuelvo alto y hondo
para que no me pierdas,
para que al cerrar las letras entiendas,
que tus mismos pasos
son mis días,
¿oyes reloj?,
¡ella es una sola palabra
y también tiempo y destino!

Porque yo,
que soy un agua que prosigue su camino,
ceniciento de lo que miro,
de la cautelosa luna cuando me cuelgo,
del sol encerrado en los espejos,
de esa columna de humo que danza
cuando un cigarro es materia pendiente,
¿oyes silueta gris?,
¡ella también es calma
de ese temblor!

Porque yo,
que te miro y soy mirado,
que ejerzo el oficio del último verso,
que siento por ti lo
que por vez primera. Sé que un día,
no a la manera de otros pero pasará,
estarás aquí con tus grandes ojos,
con tus deudas de encierro,
con tus manos descubriendo,
aquí, mirando lo que quieres ver,
¿oyes amor?,
¡ella también tiene
las llaves!

Porque yo,
que soy como un pequeño frasquito de aire
condenado a tu boca,
que me inclino en árbol
con la misma sed de un beso,
que me vuelvo silencio
como quien mece una cuna,
yo que no quiero encontrarte nunca
y a la vez te deseo y te poseo,
¿sabes?,
¡yo quiero morir de amor
y tú conmigo, muriendo!

¿Oyes lo que pretendo ocultar?,
¡soy tú, yo mismo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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El corazón mío

El corazón mío

 
Él no sabe de ventanas frías,
sus latidos abarcan el mundo
cubriendo de puertas
todas las miradas,
él descree de los vientos que pueblan,
simplemente esparce su corazón
y se embarga,
y labra sus lágrimas
con lluvia y calma,
su amor es raíz
despuntando el alba.

Él no sabe que hay detrás,
su alma es de punta a punta,
cuando él empieza a sentir
sus sueños se vuelven alas,
escucha,
se enamora,
declara,
él es de los que persiguen por las calles
hasta la sombra de los árboles,
él vive siempre rodando,
él palpita en cada beso solitario.

Él no sabe después del amor,
porque todo es amor,
porque él está abierto,
él con el sol siente tu cuerpo,
tu cuerpo tan largamente júbilo
que hasta las flores sonríen a tu paso,
él siente a la luna en tu piel,
tu abrir de plumas que se deslizan,
él, en cada pedazo tus colores de vida,
para que la noche continúe cayendo,
y tus ojos,
frágil reflejo de mis ojos al despertar.

Su sangre es cálida,
perla de tus sueños,
su frente es blanda,
para que tú descanses tus largos cabellos,
y tus deseos esparcidos como savia,
libres como águilas,
gozando lo que entiende,
queriendo lo que espera,
él a veces se queda a oscuras
dibujando en el aire
ademanes y figuras,
¡es el corazón mío,
el corazón mío!

Él siempre riega las mañanas
recién paridas,
él muere en cada ocaso,
para renacer siempre
en una nueva semilla,
él no sabe de magia ni de paraísos,
es simple,

te conoció,
sintió que el amor
le sujetaba las piernas,
y el agua germinó
y le trajo tu nombre.

El corazón mío
camina en el tiempo
de un lugar para otro,
hora tras hora,
a veces es tu hora la encendida,
otras es mi hora,
la de mi sangre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Sólo

Sólo


Sólo te rescato a ciertas horas,
cuando estoy preso de ti,
carcelero de tus ojos
que poco a poco
desnudan mi sangre,
sólo me gusta decirte
que te amo,
que por ti escapo de las cosas banales,
que vestido de versos
te saludo hasta perderme en el viento,

sólo cuando llega la luna
quiero verte en Tandil,
suspiro y barro de mis manos.

Sólo te abrazo en el alma mía,
fervorosa lucha entre la noche y el día,
llama lenta de amor
que va pasando,
para que me toques como a las espigas,
que copian a las hojas
dividiendo el aire,
que suceden como recién llegadas,
y parece que te respiran,

sólo cuando tú
me hablas yo te siento,
como una flor en su orilla,
una caricia mojada,
que ya tuvo el día y la noche y tu compañía.

Sólo me emocionan las cosas
cuando tú me olvidas,
si por estar atento a ti
no reparo en derredor mío,
entonces me sorprendo desde las yemas de mis dedos,
hasta el caudal sonoro de tu ausencia,
para que sin color me vuelvas a mirar,
no tus ojos sino tu voz,
para que nos sobre la serranía,
como dos amantes que huyen juntos,

sólo voy contigo
cuando libres somos,
si por libertad digo que hoy te escribo
siendo tu viajero,
tu portal de ensueños,
el poeta al que tú amas.

Sólo cuando pasas
yo puedo hacer caminos,
una sutileza ingrávida de pasos sin caminantes,
y cuelgo en los paisajes
cientos de ventanas abiertas,
para reposar mis manos en su marco,
para que mis palabras, tu cenicienta,
para que mis balcones
corran hacia la mar
y al sol
y a tu corazón,

sólo cuando brotas en mí
yo aguardo y espero,
este hombre de cabello gris,
sólo se atreve al amor si es contigo.

Y así pasan las horas
desde que yo te empecé a soñar,
un tic tac me golpea,
no soy el mismo que ayer.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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