lunes, 14 de julio de 2014

Un amor y otro amor

Un amor y otro amor

 
¡Ay mujer que pasas tan
cerca de mis ojos,
tan lejos de mis días!
y te sueño desnuda
vistiéndome de tus hábitos,
eres sauce que asoma
mientras te pienso.

Del viento a la hiedra, mi voz,
aunque a veces me creas dormido,
del aire y de mi sangre,
mi cuerpo,
para que tu color sencillo,
largo camino del amor de mis brazos,
para que me encuentres en tus dedos,
invisible tiempo,
¡tan alto es el amor que por ti siento!,

es que no te amo como si fueras el amor,
te amo como esa espiga que asciende.

¡Ay mujer y esta sensación
que sobre mi pecho es mía!,
palabra en crecimiento que como agua de río
me invita a navegar,
llevado por el aire a la vez que te respiro,
beso eterno cual si vibraran
mis labios de rocío,

¡ay mujer!,
¿por qué tú entre tantas raíces?,
¿por qué cuando te amo así,
se terminan hasta los libros
menos tus ojos?,
¿por qué para seguir siendo,
sólo tu mirada?

El silencio tiene olor a luna,
como un papel escrito de ti y de mí,
¡no quiero más acentos
sino tu nombre!,
¡yo quiero ser el hombre!,

el de tu andar sin remedio,
el de cada instante
y tú atada a mis horas,
el hombre que ama el amor
que tú le inspiras, delicado,
el de las manos que sólo saben de tu boca.

¡Ay mujer!,
porque te quiero eres precisa
y me completas,
porque te quiero eres caricia,
y las tardes de lluvia
y todo mi cuerpo
y la mitad de mi corazón,

porque te quiero todos los días
y también todas las sombras,

¡ay mujer,
mi amor escapa de estos versos!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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