domingo, 6 de julio de 2014

Poeta de la mano

Poeta de la mano

 
De la mano el amor,
como un repetido verso
y nada más,
de la mano la sonrisa,
te llamas vida
y yo reparo,
de la mano yo no quiero
más que tu mano,
y si es posible la luna,
para tener tu nombre.

De la mano las cosas
que no tienen forma,
la mañana tendida,
el silencio que aguarda,
el asombro que se palpa
cuando el frío tiembla,
cuando el viento no cesa,
de la mano yo quiero que
permanezcas intacta,
en las horas ruidosas
y en los papeles menores,
y si es posible comparte
conmigo un café,
tu mano es algo que está
cuando mi mano te acepta.

De la mano quiero contemplar
cuando me escribes,
cuando tu mano pasa de letras
y tu amor es largo,
y tu cuerpo es una frase
de la punta de tus dedos hasta mi alma,
y tú y yo en la cama,
piel amada y literatura,
y tú destinada
y yo no pensando más que en ti,
y si es posible te mires un poco más
en el espejo antes de salir,
yo ocupo todo alrededor y te deseo,
de tanto en tanto.

De la mano te acaricio
o al menos intento hacerlo,
y te siento mientras te hablo,
porque hablo mientras escribo,
de la mano te desafío,
aunque lejano y en trayecto,
¡búscame en tus lecturas!,
¡como un acto invisible
vuélveme en cada página!,
que de la mano sabrán tus manos palpitar,
tus labios suspirar,
y los atardeceres encadenados a tus brazos
vueltos pecho en tus sueños,
y si es posible,
en ese momento de lágrima
sin encontrarme desnudo,
vuélvete mi pasión.

De la mano quiero tu interior
concluída la escultura,
y mi aire empujado,
y las gotas de lluvia,
y ese amor que es breve descanso,
y esa estatua de barro que nosostros,
sendos artistas, vamos esculpiendo,
y el invierno cuando en mi viejo sillón
imagino tu rostro besar mi rostro,
y mi abrigo azul diciéndote
¡amor, he llegado a casa!,
y si es posible,
¡hola mi amor, te esperaba!

De la mano converso contigo,
yo soy la poesía de un tiempo aquí.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
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Namaste