viernes, 11 de julio de 2014

Palpitante

Palpitante

 
Fuera,
la noche está pegada a los cristales,
un café humeante es mi cuarto,
como una flor en blanco y gris,
y te imagino cuerpo
donde todo es sueño,
enamorada,
mientras beso tu momento,
y me desnudo hablándote al oído,
por si acaso.

La noche me sienta bien,
me gusta caer por su espalda,
y tiemblo entonces,
es algo más que un poema seguro,
es lentamente sentir como las sábanas se hunden,
y tu piel se siente en ellas
dándole nombre a la pasión,
donde me abrazas con ternura,
y desciendes y pasa el tiempo,
como la lluvia.

La vida tengo y es aire,
esperándote y pensando,
la noche tiene el encanto de hacer largas las horas,
y entonces caben tus ojos en mis ojos
y yo camino por ellos,
saltando del pecho para besar tu boca,
como un latido arrancado,
¡nunca tuve tu mano!,
un susurro me deja la noche
como un viajero que el silencio evaporó.

La noche es tu amor,
como un pájaro aventurado hacia el azar,
el café ya en su final sabe a lamento,
y los cristales ahora empañados
de ese ensueño febril que eres tú,

tú,
una sola mirada si me miras siempre,
una tarde cualquiera y yo sin poderme ocultar de ti.

La noche ya no tiene rincones
de su cascada de luz de luna,
su palabra es oscura
como negros sus ojos
y sus manos largas,
su implacable sonrisa es ahora garganta
y yo repito tu nombre,

como traerte suave desde mi vientre,
sensual y bella y así llamarte,

descorriendo la hermosura de tu cuerpo crecido en sombra,
y tú tan mía y yo solamente yo,
donde tú abres y cierras.

La noche de mi memoria sabe de tu rostro,
estoy palpitante de amor,
aunque lejano,

¡tus cabellos son hilos
de los versos de mis deseos,
y del alma mía,
y de mi amor!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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