jueves, 24 de julio de 2014

Ana

Ana

No encontrarás
tu imagen retratada
como un eslabón perdido
de este poeta,

tú eres mi única inspiración
cuando creí
que soñaba,
nunca imaginé me esperabas,
no sabía que te amaba,

Ana,
tras estos versos escribo
a tu elevada forma,
¡todo me lleva a ti,
todo te nombra!

Por momentos
me siento un niño,
un espíritu voluble que te atesora,
un lado palpitante de amor y poesía,
una retama navegando entre sombras,

si bebiera de tu fuente
bajaría mi mirada,
Ana,
soy tu onda transparente
y ante ti no soy nada.

Mi alma tan tuya
fue tuya desde aquel misterio,
desde el rayo de sol
en que una mañana,
me supo a piel y a beso,
a luna enamorada,

y se prendió en mí
como un recuerdo en el aire,
¿infantil quizá?,
puede ser,

lo cierto es que tu ímpetu
me devolvió al sendero,
el de los sueños,
el de sentirte mía
por un breve momento,

Ana,
mi voz de asombro
es tu voz en el viento.

Te respiro como una
noche antigua,
como si el amor fuese
un sueño que mira,
un paraíso del aire
donde los ojos expiran,

¡ni tu silencio,
ni tus palabras,
ni mi nombre,
ni la distancia
prolongada en la vida,
ni mi sangre cuando aún
no era mi sangre!,

Ana,
el mar hace su trabajo lento,
y yo no me opongo a la lucha
de sus aguas tormentosas,

Ana,
soy el remanso de tus flores
y la ola de tu cristal.

¡Mírame!,
de pronto palpito luces salpicadas
y tiemblo,
como agua durmiendo,
como nube blanca rizando serena,

Ana,
soy un vaivén suave de tu nombre también.


"A Santa Ana, Madre de María, gracia de Dios"


Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

Copyright © Todos los derechos reservados