jueves, 10 de julio de 2014

Amor largo

Amor largo

 
No se conocen,
se encuentran
y hacen el amor,
como la última hora,
cuando en tu desnudez
dejé enarbolada mi libertad.

Si la luna existiera y tuviera sentido,
si la mujer de mis sueños
me demostrara que no es tiempo,
si mis manos necesitaran
tan sólo de tus manos,
sé que te amaría
porque todavía,

todavía llegarías con tu paso lento,
todavía te buscaría en los espejos,
todavía entre el vivir y el soñar
sería yo mismo,

el mismo que corre por tu cauce,
el que por las tardes despierta
enmudeciendo al sol,
gritando tu nombre,
el hombre como casi siempre,
en agua viva,

porque todavía te encuentro,
porque todavía suelo caminar contigo.

Si el rocío volara a las flores
que no son verdad,
a la orilla del camino mis caprichos
se volverían poema,
una rima de las cosas al mirarlas,
un sueño dentro de ti,

porque el poeta te busca
en los ojos por los que suspirar,
porque el escritor te ama
deseando en ti lo que es suyo,

lo que llena su copa desde el principio,
lo que sabe al despertar primero,
ese amante que jamás tiene prisa,
que le discute al compartir
el derecho al goce,
y de un amor sin final.

Si el crepúsculo desde mis sierras importara,
y acaso un cierto día te supiera siempre mía
y en tus labios me sintiera,
sé que te tocaría diferente,
naturalmente,
que una aventura juraría mil veces
en dirección del viento,

que me aprendieras lento,
que me miraras como si recién me conocieras,
que no pensaras nada,
ni en las diferencias,

porque todavía escribiré como si
un fruto eterno cayera,
porque mi corazón otrora mío,
hoy es la primera ráfaga del alba,
cuando tú me amas.

Si todavía te busco mujer
y convertirte en mis días,
será porque no quiero llegar tarde,
quizá por este amor largo,
tal vez porque a ninguna quiero como a ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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