viernes, 27 de junio de 2014

Tu baño de luna

Tu baño de luna

 
Y la luna nos contiene
levemente y pensar,
y el amor donde tú vas
se posa en la hierba,
y que nunca sepas
si te sé al levantarme,

y te miro delante desde mis ventanas,
y eres esa parte,
esa carta que no da lugar a dudas,
que a la luna deja claramente establecido
que eres en mí el momento mismo,

y te percibo amor que no respondes,
amor que me escondes,
amor errante que nos hace a ti
y a mí el mismo camino.

¿Qué haces?,
dime amor,
¿dónde vas?,
la luna se construye
en tu silencio apartado,
tus pies descalzos,
infinitas huellas inevitables,
a la luna marchan presente
entre el bullicio de las hojas secas
y la lejanía.

Alma mía,
a tu calor sensual estoy,
anclado a ti,
como un murmullo improvisado
de un corazón y ojos cerrados,
como un sueño de serena quietud,
y nuestros nombres al borde
de la luna como tantas veces,

y me deslizo con mis manos
por mi piel hasta descubrir tu mirada,
tu figura dibujada mientras
yo me abandono,
y a la madrugada,
y desnudo,
y en vela esperando por ti.

¡Ay luna que proteges mi cordura!,
¡ay princesa que juegas al amanecer
entre jardines y nubes!,
no permitas que mis recuerdos sean recuerdos,
¡ven a mí!,
¡sostente decidida y mírame!,
en las ventanas estoy,
mientras tú y la luna ceden a mi ausencia.

De hojas de luna siento mi aire,
y en concierto ténue te imagino agua,
luna de cuerpo y a mi lado íntima,
si me despierta
o si en sueños me habita,

¡vida mía,
de mi rostro,
de mis labios,
de este amor!

Tú mi frescura,
yo tu movimiento,
tú ese viento que me envuelve en puro deseo,
yo estos versos,
tú la hierba que tu cuerpo presume,
yo la luna que te sugiere.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
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Namaste