martes, 24 de junio de 2014

Iguales

Iguales

 
Se fue la noche,
llegó el día,
los hilos de los sueños
han quedado enredados en los árboles,
y mi casa huele a ti,
y mi cama guarda las caricias,
y en mis manos a la vista vacías,
la nada es todo,

¡así te quiero!,
ni demasiado cuerpo,
ni del todo ingrávida,

te quiero porque me tocas
sabiendo lo que haces,
y con tu mirada,
y me desnudas con tu aroma.

Llegó el día y con él,
las palabras fundidas en un solo aire,
como un mismo silencio
en un mismo espejo de agua,
como si tembláramos a la misma hora
y no pudiéramos alcanzarnos,

¡así te asumo y así me asumes, iguales!,
en medio de una ciudad
huída de nuestro tiempo,

te quiero porque eres mi voz,
y yo soy el rumor de tus palabras.

Se fue la noche,
ahora el sol se desprende y
el amor parece reclamar su paisaje,
brisa que llega a los labios como un beso,
para saberte aquí,
momento que permanece
como si mis ojos y tú
fuesen una sola ventana,

se fue la noche
y llegó el día,
y tú y yo vueltos pájaros,

¡porque te quiero recibiendo
este amor que te pido,
porque me amas y me enseñas
que lo que hay en mí, eres tú!

Iguales,
y contemplamos nuestros nombres
con la misma inocencia,
como se encuentran dos cuerpos al amarse, iguales,
pequeños poemas que se escriben sin lenguaje,
página en blanco
que la noche crea
y en la que el día dibuja una flor,
iguales, amantes.

¡No estoy lejos de la noche,
mi cuerpo aún te siente!,
y en mi piel el delicado rocío de tu amor,
y en mi memoria me arañas el alma
sabiéndome de ti,

¡iguales,
distintos,
para siempre,
para seguir mirándonos!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
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Namaste