martes, 17 de junio de 2014

El poema que tienes

El poema que tienes

 
El poema que tienes
en las manos,
cada noche,
me ata a tus deseos y esperando,
el poema que me besa
y su tibia luz me acerca,
y se derrama y es río,
desde mis cabellos
corriendo indócil por toda mi piel.

El poema que tienes
en los ojos,
cuando me miras,
me desnuda en la misma línea,
esa línea con el mismo paso del silencio,
suave, rendido en vista anhelante,
amante,
constante,
comprendiendo que mi pecho
es arroyo de brisa entre tus hojas.

El poema que tienes
y me susurra,
en mis labios es artista de viento,
venturoso placer que calla
cuando las caricias,
horas que la vida ignora
y el instante de amor
es la medida justa,

justa como las estrellas
cuando vuelan pacientes,
inmensa como los árboles
cuando a tu amor me asomo,
flor complaciente cuando de un modo ocurres,
y eres imprescindible,
mujer que entonces vibras,
y soy feliz de poder mirarte.

El poema que tienes al amanecer
siempre me apura con un beso,
me pide deslizarnos,
me renueva acabarnos,
que duremos siendo un solo cuerpo,
y no cansarnos de sentirnos
entre letras y roces,

letras que en los muros
se precipitan,
y lucen cielo y ramas,
roces que hablan
con los ojos cerrados,
y son un lápiz que cada tanto
despunta un ángel.

El poema que tienes
se hace y se deshace,
se hace mar consciente de su propia fuerza,
y entonces me abraza y yo,
su tierra abierta,
se deshace como un escalofrío
de nubes desgarradas,
y me deja ya caído,
hombre suspendido del hilo de la razón.

El poema que tienes
es uno conmigo,
nuestras miradas coinciden,
somos el mismo aire.

T de S
MRGC
Namaste