sábado, 14 de junio de 2014

Ceniciento

Ceniciento

 
Y que contigo
no acabe el día
para estar donde estás tú,
para ser uno
como una la respuesta,
y tu cabeza en mi hombro,
y tus labios generosos en mi beso,

y que me digas
las cosas que nunca,
las que callas hablando con un abrazo,
cuando tus manos ascienden por el aire,
y voy asido a ti,
por tu espacio,
como un artista acabado y sus alas en descanso,

y que me mires así, tan fuerte,
y que tus labios me sepan reduciendo
todo el universo a un cuerpo,
una piel que vibra con un sabor persistente,
y el azar rendido al orden
soberano de amarte,
y sentir a la noche serena poblándose de sueños,
que caen de la luna,
que son un fruto mordido,

y que me toques como ayer,
cuando despiertes,
cuando el poeta sea unas pocas monedas,
y la bohemia me provoque tenerte y también pensarte,
y con los ojos cerrados mirarme y mirarte,
para quererte todo el tiempo,
el que te quedes y el que no,

y que me olvides mientras
en mí te recuestas,
y poder sorprenderte,
que amo tu silencio,
y tu tiritar y viento
cuando en tu cabello,
que tu boca es un río
que siempre me suena cerca,
que busco tu nombre como un ceniciento,

y que te fijes en mí
como nunca me has tenido,
y en mis cosas,
como un corazón que agita,
que surques sin fin como siempre vertida en mí,

para sin prisa darte mi ahora,
para quererte como tomo de la luz su sombra,
para sentirte y me reconozcas,
como la razón que me da elegirte cada día.

Hoy gimo sin espalda,
estoy tendido,
mis muros se acabaron,
tu lluvia me penetra,
ceniciento estoy dejando en mi
pecho tu pecho hundido,
ceniciento empapado de ti,
de tu presente,
ceniciento claro sin salida,
como esa serenidad con cada amanecer.

Al respecto te digo,
mi amor es cierto,
te contemplo,
te reclamo,
¡hasta mi orgullo se viene tierno
cuando TE AMO!

T de S
MRGC
Namaste