lunes, 23 de junio de 2014

Amor mío

Amor mío

 
Amor,
si me fuera dada una conquista,
al sol le quitaría el instinto
para trepar por tu regazo,
al agua el torno azul de su cielo,
para ser dueño de tus cabellos,
y del aroma de tus hombros,
y de la quietud de tus labios
cuando mi beso es paciencia,

porque míos mis ojos
de tus ganas inmensas,
y mi alma
y mis manos
y mi tiempo,

¡amor,
la luna me desviste a diario
para soñar contigo!

Amor,
cada mañana cuando salgo de mi casa
no se me acaba lo que llevo de ti,
esa verdad que se me escurre
desde cada rincón de mi piel
a por mis dedos,
y me siento en la calle sin creerme un gran señor,
tan sólo para estrechar de cerca al aire,
y para volcar mis ojos y pensar,
y aliviarme un tanto de las palabras,
y entonces tú y el silencio,

tú,
princesa de voluntad tenaz
mientras parezco mirar las cosas,
niña de arte y mujer
rodando por mis horas,
sin aroma y sin acento tan sólo sed en mi contorno,

¡amor,
un amor se pierde ahora sin tu voz,
y otro amor se abre como única ventana!

Amor,
Junio me dió el amor que a ti te entrego,
mi nombre,
como un susurro del viento,
mi tiempo desde aquel veintiseis de madrugada,
cuando el instante se hizo vida
y me trajo hasta hoy,
pasando de nube a suelo,
de pensamiento a todo,
de nacer,
a mis dos manos abiertas
esperando la caída de las hojas,

amor,
estoy lleno de ti,
no de la rosa sino de la piel
que la rosa me inspira,
no de su movimiento lento
sino de sus párpados abiertos,
no de su desvelo sino de su espacio en mi deseo,

¡es que nada tiene salvo tu rostro!
y yo te recorro,
y yo te gozo,
y tú te niegas a salir de mí.

Amor,
si escribo por mí le escribo a tus labios,
con un amor que contempla lo que escribo,

¡amor,
somos tú y yo,
en un metro cuadrado de poesía!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
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Namaste