jueves, 1 de mayo de 2014

Silencio tímido

Silencio tímido

 
Si hay silencio,
déjalo,
el árbol calla cuando está creciendo,
las nubes viajan y adelgazan
cuando el cielo las suspende,
y no se oyen,
no se oyen los recuerdos que
queremos gritar,
enmudecen,

deja que el cristal se empañe,
el rocío de la lejanía es un campo lento,
de silencios inmensos,
de remansos,

¡que se quiebren la manos en bandadas,
que el aire lamente haber callado!

Deja que el silencio huya del silencio
en extraña armonía,
como una palabra herida
sin aliento y sin labios,

que el silencio todo lo abarque,
las espaldas,
el mundo,
las sombras,
las llamas,

deja que se desplome en el pensamiento
esa luz invisible
y como el mar,
todo lo camine en el tiempo,
y seamos tú y yo dos cuerpos,
las raíces y el desierto,
y cual cántaro esa mirada interior que se despliega,
ese vértigo que nace y sueña,
y que el silencio sea interminable
desde la garganta hasta los ojos.

Deja que el silencio
nos ciña a su pecho,
que como un río de beso infinito
nos funda en besos sin límites,
que tu nombre y mi memoria se acaricien a oscuras,
que nuestra voz se agote de impaciencia,

deja que nuestras miradas abran sus alas,
y seamos un silencio transparente
vibrando desde la quietud.

Si hay silencio,
déjalo,
que los suspiros no alcancen,
que los abrazos quieran morirse sin nosotros,
que las pausas no tengan color
y los vacíos se detengan,

me gustan los silencios que abren un corredor para tu vuelta,
los silencios que insisten como el amor,
que como una lluvia de hojas se renuevan,

¡déjalo!,
la poesía no es más que un silencio de letras.

¡Ya sólo tú me habitas!

T de S
MRGC
Namaste