lunes, 19 de mayo de 2014

Al son que me tocas

Al son que me tocas

 
Y con una íntima lentitud
entre el ayer y el hoy,
te reconoces en mí
sin pausa y sin igual,
y te meces germinal
como una rama a su ventura,
eres esa voz que atruena
al son que me tocas.

Me desnudas,
y como una llama al viento
te muestras vigorosa,
eres sabia ante el abismo
de la brisa de mi aliento,
y te sacudes por momentos
abriéndote como el mar,
no es casual que tiembles de pasión,
un espiral es tu corazón como una moneda,
batallándose entre el bien y el mal.

Hay días que me sorprendes,
y nada agradezco más
que dejarme llevar por tus versos,
que me estremezcas gimiendo,
como gimen tus sueños queriendo ser mi sol,
y se vuelven vanos mis esfuerzos
de ignorarme perdido, pues lo estoy,

perdido al son que me tocas,
como si tú tuvieras las claves de mí mismo,
perdido como si en ti hubiese algo mío,
como un arrebato de amor.

A esta altura mi sentimiento
es mi mano y su extensión,
y como una pompa de jabón
me agito por los soplos de tu boca
al repetir mi nombre,
mi nombre que en ti sabe a flujo
que enciendes cuando quieres,
mi nombre tendido
mientras arde tu libertad,

y me tocas
y me ganas
y me pierdes,
y me piensas con los ojos cerrados
tal vez pidiéndome amor,
¡pero nada dices!

¡Cuando te veo soy los ojos míos,
cuanto más míos más tuyos!,
¡cuando me tocas tengo el gusto
de ir a ti y que nada me pueda detener!,
¡cuando eres mía no tengo fin,
lo tengo todo!,

y se derriban las puertas cuando me tocas,
y mi cuerpo es el río de tu alborada,
y me hago más hondo y más libre,
es que cuando me tocas todo es aire,
el movimiento,
el respirar,
los ademanes,
¡tanta cárcel y ninguna mientras brota la sangre!

Al son que me tocas
tu amor y mi amor se debaten
por arrullos cauces,
¡tan largamente que sólo tú y yo
al abrir la pluma!

T de S
MRGC
Namaste