lunes, 21 de abril de 2014

Tu cara encima de mi cara

Tu cara encima de mi cara

 
Tu cara encima de mi cara,
tu alma que despierta para mí,
de tus ensueños,
el gentil aroma que perfuma
esa lámpara encendida que nos envuelve,
y tu cara y mi cara
y nos ofrecemos la voz.

Tu cara,
imagen que más quiero,
ese imán de mis gracias que me enamora,
ese estrecho lazo de mi prisión de fantasía,
y mi cara y tú encima,
es como abrir la mano y encontrarla rendida,
como esa corriente de hojas secas que simplemente cae,
y tu cara y mi cara que sólo saben que regresan.

Tu cara encima de mi cara,
como el ir y el volver sin jamás separarse,
sin importar que no importe lo que ha de pasar,
si fundirnos en un beso cuando el amor nos nombra,
si empujarnos hacia las sombras,
si quedarnos quietos más allá de mañana,
y tu cara y mi cara,
así este fuego desde entonces.

Mi cara es una luz apenas entreabierta,
una noche emergiendo entre susurros,
un músculo librado a la orilla de tu mundo,
para que tu cara siembre en mí el silencio,
para que tus manos me abrasen todo,
para que mi corazón se entregue a ti sonriendo,
y tu cara y mi cara recocijen el encuentro,
de saberse en los labios,
de mirarnos y descubrirnos.

Tu cara encima de mi cara
llegando hasta mis cabellos,
y mis dedos acudiendo a ti, deseándote,
para que tu cara sea la de la mujer que me penetra,
para que mi cara se deshilvane como mi sangre,
con pasos lentos,
para que tu cara sea como el efluvio del amor mío,
para que mi cara una inquietud nunca saciada,
y tú siempre despierta.

Quizá por eso a un tiempo me matas,
tal vez por ello me desatas,
como si cruzaras suavemente las calles de la luna,
como si tu boca.

T de S
MRGC
Namaste