lunes, 21 de abril de 2014

De un lado a otro

De un lado a otro


No he aprendido nunca
a retirarme a tiempo,
mi aliento es una mezcla de versos y de sombras,
que rememoran cielos,
como una botella agitada descansando del mar,

quizá,
desde mis rincones,
nadie pueda saber de mi camino,
y soy como un río que sabe a susurro de lirios abiertos.

A veces parece que miro
desde el fuego de mis entrañas,
desnudándome desde el alma
hasta encontrar nada,
más lo que arrastro por soñar
como ahora sueño,

que seas el aire silente de este ambar otoñal,
que me hayas hecho casual,
desde mi adolescencia hasta el portal de tu casa,
que seas mi motivo.

No he aprendido,

en las desoladas tardes soy el sol,
tu amante,
el alarde que llevas en tus alas de viento,
mi hombre a tus momentos,
hasta tus ansias,
la voz de tu sauce esencia
hasta el húmedo horizonte de tus manos,

y te siento en mi boca, despacio,
adormeciendo los paisajes quedándote en mis dedos,
como si el amor no tuviese fin,
como si las flores de un jardín
fuesen cada suspiro a nuestros labios,

y me arrojo a la vida como náufrago,
un dulce arrullo que a veces mis libros,

¿dónde estás ahora?,
¿acaso tus oídos me escuchan?

No he aprendido nunca,
yo siempre me sentí cautivo de tus besos enamorados,
siempre tus brazos supieron en mí
cual ave al tanto de mi prisión,
siempre supe de tu temblor,
estás encarnada en mí desde antes.

Si a la luna miro repitiendo tu nombre,
no es a la luna a quien llamo sino a ti,
¡desde que te amo de un modo tan vivo,
hasta volverme el inmortal rocío de tu piel!,

soy tu mismo sentir y lo sabes,
como sabes que voy de un lado a otro,
llenando todo el aire de la lluvia y de tu cuerpo,

¡soy tu amor, aunque te ame de lejos!

T de S
MRGC
Namaste