miércoles, 2 de abril de 2014

Bella

Bella

 
Allí estás mujer,
no encontrando más ojos que los míos
al fijar tus ojos fijos,
llenando de aromas y encantos y sueños la hierba,
allí estás,
dando evidencia a los pájaros y a las flores,
¡y tú tan bella!,
¡y yo tanto amor con mi corazón de niño!

Allí estás,
arrojando al aire un soplo de hojas que burlas con un gemido,
un dulce grito que llevas contigo,
que gozas conmigo,
un cielo que tus ojos derraman
como gota que es preciso vivir,
que siempre añade un poema,
allí estás,
como queriendo volver y hundirte en mi pasión.

Pues bien,
yo te amo,
y es tanto mi amor que hablo en mi ilusión con tu nombre,
yo quiero que sepas que soy el hombre de las ansias tuyas,
que no sé dónde, pero nuestro es el porvenir,
que nada jamás ha de ser mío sin ti,
que en vez de amarte menos,
te amo más y más cada día.

Allí estás y yo muero de ensueños,
mi alma desnuda tiembla sobre tus hombros,
las cumbres de mi vida son toda tú,
tu figura es la culpable,
tu hermosura mi razón amante,
tu mirada, ocaso y penumbra de mis manos.

Allí estás,
como aquella noche en que hablándote al oído
rodé y rodé por tu espalda, incitándote
lentamente en las sábanas,
sintiendo tú mi cuerpo acariciado,
y siendo yo, preso de tus besos,

entonces, todo mi amor por ti se desliza,
cual si fuera viento y vibra,
cautivo de tus palabras y de tus pupilas.

¿Qué decir de tu boca, de tus costados?,
por ti me elevo con un rumor de juncos,
inagotable, como recién nacido,
por ti, como un latido inicial, casi desprovisto,
es que mi amor es mi sangre y mi gozo cuando escribo,

será que este poeta es la vida que me resta,
será que mi alma hambrienta te busca y te busca,
será que oigo tu voz y me matas de melancolía.

Allí está el sabor de todo mi gusto por la vida,
bella,
dando luz a mi mundo por donde yo camino.

T de S
MRGC
Namaste