lunes, 24 de marzo de 2014

¡Tantos hombres!

¡Tantos hombres!

 
¿Sabes?,
aquí se te ama,
aquí se te escribe con palabras
de un amanecer intacto,
aquí las manos son a tu rostro
y los relojes desobedecen,

aquí siempre empiezo
por ti antes de leerte.

Me sirvo un café a la misma hora,
mis diarias cosas me acompañan,
te digo que me faltas y en realidad te miento,
¿cómo habrías de faltarme si en todo estás?,
eres la ternura que me recorre,
mi constante rebeldía,
la mitad de mi cuerpo, incansable,
que es toda tú, como mi sangre,

no me faltas, lo sé,
¡será que extraño tu piel!,
¡dime tú!

¿Sabes?,
el alba a veces débil
me despierta con tu fuerza,
es como si fueses gotas que por todas partes me invaden,
y me confundo con tu sabor,
y me precipito a ti desde las formas,
como si mi boca dulce y tímida
se encendiera de a ratos,
a fin de que tú encuentres el camino.

El café ya está frío pero sigue siendo café,
es que aquí se te espera,
entre misterios de maderas y piedras en las paredes,
mientras la sencillez llueve,
así mi casa,
todo está fresco y dispuesto a por ti,

¡las preguntas no se quedan sentadas como todo lo demás!

Aquí se te desea,
es transparente lo que yo siento,
mi corazón terrestre se hace eco
en el cielo azul cuando te llamo,
por mis dedos, por mis manos
siento el follaje de tu cuerpo,
y un aire íntimo me trae tu nombre,

es que aquí vive el nosotros,
¡soy tantos hombres desde que te amo!,
a veces desnudo,
quizá extraviado,
a veces mi pecho cubierto de un color de amor distante,
a veces sin mirar atrás estoy mirándote,
como cuando el poeta es natural y parece inoportuno.

Aquí se te ama,
no sólo desde los pies hasta el cabello sino, desde el alma,
con un amor que no reconoce a nadie, salvo a ti.

T de S
MRGC
Namaste