lunes, 3 de marzo de 2014

Me da gusto

Me da gusto


Me da gusto
ese algo en el corazón que
me dice que no estoy solo,
el silencio que se llena
de tu silencio y pensarte,

me da gusto cualquier día,
irme caminando sabiendo
que ya nadie puede echarme,
y llamar a las cosas por su nombre
como si te presintiera,

me da gusto lo que sólo se oye sigiloso,
el paso del viento,
la lluvia que empuja,
las flores altivas
que se pierden en la maleza,
¡ellas saben de la belleza!,
de guardar aquel primer paso menos transitado.

Saber de aquella hora y aquel día, me da gusto,
es como si el ensayo de la emoción te comprendiera,
como si haberte visto me recordara mis besos,
esos besos que sin saberte fueron pájaros en tu ambiente,
me da gusto medir el cielo,
¿a cuántas nubes soplará mi aliento
para que te dejes caer en mí?

Injusto es para el sol
que brote mi amor de las ramas de los árboles,
y tú
temblando en frenesí al soplo de mi voz,
para que llegues y yo te sienta,
¡cómo deseo tener tu boca a mi boca reclinada!,
porque te quiero amar como el agua,
de mágicos colores sus palabras,
acariciando su creencia en armonía.

Me da gusto el mundo que parece poco cuando nosotros,
cuando el amparo es el abrigo a la inquietud,
y tú eres prueba que no puedo dejarte,
que mis versos al leerlos sólo hablan de ti,
que eres mi sencilla historia,
de ti y de mí se concibe el más profundo amor.

A veces me da gusto pensar en la brisa y llevarte muy lejos,
a un lugar en que las mañanas podamos
encontrar en nuestros ojos,
que en el rostro sepamos reunir todas nuestras formas,
y que la luna nos bese por vez primera,
con ese beso que baja, creyéndonos,
empapado de rocío,

me da gusto escribirte aún más que con los labios,
¡te amo desde que comprendí que te quería!

T de S
MRGC
Namaste