miércoles, 19 de febrero de 2014

Ladrón de memorias

Ladrón de memorias


Como un ladrón de memorias
temprano en la mañana,
algo antes de que tú despiertes,
me despojo en las ventanas,
me gusta ver llover entre las hojas,
la quietud de las sombras
que parecen remendar mi piel,
me gusta verte en mi cama,
recorrerte con mis ojos
desde el lecho hasta las ramas,
y como un ladrón de memorias
escucharte soñar.

Es fácil mirarte desde los hombros,
así como se abre el verdor de la tierra árida,
y el azul de tu aire que es el aire de mis palabras,
y el muro de tu cuerpo acudiendo a mi memoria,
y yo como un ladrón,
que te vivo en el amor y tras de mí los deseos,
que soy tu afán y te contagio,
y tú, aún durmiendo.

Tu piel caída resuena en mi pecho,
mis manos derribas,
bregan por la libertad
de ser tu fruto en la tiniebla,
no quiero un pedazo de tu vida,
te quiero a ti,
sin límites,
adonde no llega la realidad, a ti,
cuando yo sólo sea el viento que asoma de tus labios.

Donde mi nombre deja
quiero tus brazos,
ese anhelo que no se esconde,
que crece gimiendo,
ese frente a frente sin más horizonte que un latir,
vuelto de espaldas y así,
y otra vez a tu encuentro,
como un ladrón de memorias,
de ti estoy estremecido.

Bien sé que eres TÚ la de las formas y los sueños,
la del hombre enamorado que tú esperas,
la de la mujer que aguarda siempre,
la de ese mundo tuyo donde soy yo mismo,
bien puedo dejarme abarcar por ti unos instantes,
para besarte,
para que me ames,
para que la lluvia no sea más que tu luz,
mis dos bellezas iguales.

Como un ladrón de memorias
tu sentir sucede como debe suceder,
sin previo aviso,
y en el piso,
todo y tanto alrededor,
tus ropas son como olas
que me golpean a los pies,

y yo como un ladrón de memorias,
y me imagino un nuevo día.

T de S
MRGC
Namaste