lunes, 17 de febrero de 2014

Agustina

Agustina

 
¡Quédate,
que mis palabras no quieren volar!,

que tu cuerpo de mujer
se parece al mundo,
que soy el hondo vuelo de los
pájaros cuando te siento,
que el amor es como vasos en mi pecho,
que no calman mi sed pero se siguen llenando,

¡quédate,
que todo en torno de ti da vueltas!

Un racimo de soles se visten para ti,
como creciendo súbitos desde mi alma,
una pálida calma de recién nacido me acompaña,
como esa vastedad de pinos,
como si la tierra hablara,
¡entonces quédate,
que tu voz misteriosa es boca en el viento!,

¡quédate,
sacudiendo tus viajeras manos a mi silencio!

Un volumen de besos arrojo
para que tú me oigas,
entre huellas de gaviotas suaves voy trepando
a fin de tus manos,
porque tú todo lo llenas,

¡quédate!,
con tu amor sin palabras,
como un collar blanco,
¡quédate!,
como el otoño,
como las hojas que caen y simplemente
acarician el agua.

Me siento viajar como desde una barca,
y me estiro en brazos de coloridas flores,
y me aquieto en el regazo de tu nombre,
y parece que he venido a dormir en tu vientre,
estoy vestido de gris en un velero de rosas,
estoy montado en una única ola,
yo te recuerdo,
tú me conoces,

¡quédate!,
casi fuera del cielo eres esa niña venida de lejos,
casi cerca del cielo con tus ojos abiertos al rocío,
casi camino,
casi mis alas.

Juego todos los días a descubrirte,
como un sutil visitante de tu cabello,
con mis dedos,
desde que yo te amo,
escribo tu nombre entre las estrellas,
se desviste la lluvia cuando yo te llamo,
¡un día responderás, lo sé!,

¡quédate!,
déjame que me calle,
déjame acostumbrarme a ti.

T de S
MRGC
Namaste