lunes, 13 de enero de 2014

Mía

Mía

 
Eres sobre todo, mía.

Mía,
ese nombre,
esa palabra que simplemente
corre rodeada de fuego,
esas letras de agua que son silencio,
y te hacen,
y me hacen,
hasta ser sólo tú y yo, pero juntos,

mía,
para amarnos rodeados de colores,
para cercarnos sin tregua.

Tú y yo mojamos la luz,
temblamos como una mariposa y
establecemos el límite en una copa de vino,
que derramamos en nuestra piel hasta buscarnos,
que colmamos de pequeñas uvas hasta palpitar,

¡si!,
te amo en todo tu esplendor,
me derribo en tu pureza,
encendiéndote,
murmurándote,

mía,
resbalando por mis brazos, fugitiva,
llevándote uno a uno mis latidos.

Eres todas en una,
ardes y enfrías,
comienzas desde siempre,
te prolongas al infinito,
amarte es caer entre tus dedos y tus sueños,
es ese tiempo que transcurre cuando no respiras,
esa espera de una sola silueta en la arena,

mía,
para poco a poco venirte fruto,
esa sola sílaba,
ese beso que te convierte
y te madura a mi sed,

mía,
transparente dicha,
cuerpo que se convida como una pieza de pan,
o una ventana abierta,
o un barro que se derrota para multiplicarse,

mía,
profunda delicia cuando me besas,
cuando me tocas,
cuando te entregas.

Mi cuerpo se sujeta a tu aroma
y sobre mi pecho eres mía,
tus ojos se cierran vueltos brisa,
tus labios confirman lo que mis labios esperan,

mía,
te recibo,
me gustas,
¡mi bella flor yo te amo!,
por un momento repetido así,
quisiera más nunca despertar,

tuyo,
y que me digas aún no es hora,
¡ámame otra vez!

T de S
MRGC
Namaste