jueves, 9 de enero de 2014

Duerme conmigo

Duerme conmigo


Duerme conmigo,
¡quédate!,
¡que me conmuevan tus brazos!,
¡que en mi pecho quiero sentir el
encuentro de tus dedos y de tu boca
en toda mi piel!,
duerme conmigo,
recuéstate,
imaginando cuánto tiempo
esperarás hasta besarme.

Por acariciar tu rostro
quiero yo acudir a la cita de tus labios,
como esa necesidad del náufrago
de despertarse en la playa,
a ese reducido espacio de arena y agua,
a esa tibieza me refiero pálida cuando
te pido "duerme", y que me extiendan tus alas,
duerme conmigo y seamos como niños,
como un cielo amontonado de corales.

Mi cuerpo estremecerá tu cercanía, lo sé,
y como un laberinto de hojas te envolveré,
como si mi cuerpo se moldeara a tu cuerpo,
y llegaré a ti como las aves,
como esas aves que responden a tu silencio,
y te tocaré como una mariposa cuando se posa en tus manos,
esperando ese instante en que me desees,
navegante llegando a ti sin soñarte,
y tus cabellos enredados,
y tu sangre entre mis ecos,
¡tan sólo duerme conmigo!

Duerme conmigo,
te prometo que los días pasarán y las
noches cederán antes que amanezca,
el tiempo no sabrá buscarnos,
nos disfrazaremos de libros que sólo hablarán en poemas,
historias de amantes como entonces,
de todos los colores y sabores,
¡duerme conmigo!,
¡huelen a romero tus ojos!,
como un largo camino escondido que en caricias
se hará descubrir.

Duerme conmigo,
y bálsamo de ternura me vendré en tu alma,
y hasta las agujas del reloj se moverán al son
de las gotas de lluvia,
duerme conmigo,
no porque quieras dormir sino
para ser tú y yo ese lugar
del que jamás hemos partido,
duerme conmigo y que despierte de una vez el amor,
ese amor que nunca se ha ido.

¡Duerme conmigo,
ya no quiero seguir huyendo de ti!

T de S
MRGC
Namaste