miércoles, 8 de enero de 2014

Ambiciono

Ambiciono

 
Ambiciono tu cuerpo a la
luz de la luna,
tu cuerpo desnudo,
tu nombre,
tu cabello perdiéndose en mis dedos,
tus deseos,
cuando en mis sueños tu piel aroma
y en mi espalda dejas tu boca,
y eres cada momento verdaderamente vivo
de los versos que aún no escribí.

Ambiciono tus palabras,
las de fuera de ti y las de muy dentro tuyo,
esas de fuego y cenizas y redes de horizontes,
para ser esa frontera que te asume,
para cubrirte con líneas de vigilia,
para en tu vientre descansar mi corteza
y ser ese imprevisto que te habla,
que te mira y te habla con silencios,
que te refleja.

Ambiciono tu mirada,
tu mano segura y tu inocencia,
ese estar dudando entre la razón y lo que le
reclamas a la vida,
y recorrer las ventanas que confiesas,
y querer ese techo que te inventa,
para arrojar a la fuente la última moneda
y gozar hasta que salten las gotas breves,
y llorar confundido de sed,
mientras todo es llovizna a mi alrededor.

Ambiciono tus labios,
pero no exclusivamente ellos sino
a ese esperarte y encontrarte,
a ese discreto e invisible amparo de tus manos
cuando me besas,
a esa complicidad sin proezas,
a esa oración que todo lo inunda,
mientras al borde del camino todo es calma,
y los párpados caen,
sin sueño,
sin tiempo.

Ambiciono necesitarte,
averiguarte cerca de mi corazón y saberte en el aire,
como un muelle sin olas,
como esa paciencia que tienen los árboles ante el viento,
como la piel que te propongo construir sin excusas,
liberando el verbo del amor,
insistiendo en dormir juntos y apretados,
como esa libertad de soñar
pero con los ojos bien abiertos.

Ambiciono esta vez
dejarme ser tu parte,
sucederte por tus cuatro costados y tú a mi lado,
y respirarte si respiras.

T de S
MRGC
Namaste