sábado, 27 de diciembre de 2014

Por mi Tandil

Por mi Tandil

 
Juntos y de la mano, 
por mi Tandil,
y de los balcones penden flores,
quizá, dándonos la bienvenida,
y en el aire gajos de cielo nos abrazan,
y sobran nuestras ropas,
y bastan las miradas.

¡Para el amor!,
nos contenta caminar sonriendo
por mitad de la calle,
para regalarte, una sorpresa:
¡oye niño, acaso tienes una rosa
para esta dama bella?,
para besarte, no más que mis labios,
para mis caricias, que tus caricias no alcancen.

Para el silencio de los que
a nuestro lado pasan,
que juntos y de la mano y las nubes
pareciendo fuegos de artificio,
¡y los comentarios
de la gente siempre!,
que se cierren juntos de olvido y de azar.

Y en un barquito de papel
en aguas de ayer,
nos embarcamos juntos y de la mano,
tú a mi costado sabiendo que te elijo,
yo cautivo y desarmado ante ti,
y la gravedad es una ventana
repitiendo siempre la misma madrugada,
¡es que contigo el tiempo no pasa!,
y al día siguiente por ti mis papeles hablan.

Por mi Tandil
estrenando sentimientos,
¡esos que tantas veces hemos escrito!,
pero es distinto piel a piel,
y tu cabeza reclinada en mi pecho
y yo sabiéndote como se sabe el amor,
derramándose en palabras mudas,
comprando ternura en cada esquina,
jugando con la brisa,

que para los amantes
no hay momentos,
¡oye vecino, le presento a mi mujer!,
y todo alrededor se vistió de azul marino.

Y juntos de la mano y el después,
y el después de los abrazos que rescatan,
y las tardes saltando como si no hubiese más,
y un anillo que nos compromete
como si hiciera falta,
¡niño, tienes otra rosa para mí?,
de purísima y sangre, por favor,
es que nos hemos jurado amor,
y mi Tandil es testigo,

que para el amor no hay horas,
que para las horas,
el sol y la luna se aman,
que para amarte así
sólo es necesario mi Tandil,
y tú y yo,

¡juntos y de la mano,
a punto de emigrar!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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A veces poema

A veces poema

 
A veces imagino que me abrazas, 
que soy el último respiro
y tú el último instante del día,
y entonces me abrazas
atravesando mi piel hasta el suelo,
como el cielo pleno,
con tu boca previa
de un cuento a contar,

a veces imagino que la brisa
de tus ojos llega,
y tus manos imaginan mis sueños.

A veces siento que me abrazas
como si tuvieras la llave del horizonte,
que derramas tus lágrimas
por mi espalda,
como si un escrito te abriera su camino,
y siento que me abrazas
como convenciendo al alma,
y te siento de forma tranquila
pero insistente como desoyendo la razón,

a veces siento y así las siguientes veces,
que eres una ocasión grabada a fuego,
y yo me acostumbro a ti,
me acostumbro.

A veces duermo y tú me abrazas,
y me paseo por el silencio de tu tiempo,
y estoy al borde de tus labios
y mi voz es ese recreo a veces tormento,
y ese mar que anhelamos es esa paz,
y allá afuera todo es libre,

a veces sólo cierro los ojos
y te amo como a las nubes,
donde nadie sube,
apoderándome de ellas.

A veces cuando tú me abrazas
me vuelvo la memoria de tu viaje,
el poder del viento,
la sonrisa sin miedos,
y te busco como no recordando
haberte buscado,
y me siento afortunado de mi voluntad,

a veces cuando te amo,
me abrazas y se desvanece el presente,
y todo es un solo deseo
desde los pies hasta la garganta,

a veces pienso en voz alta,
y te llamo
y te abrazo sin compasión.

A veces me abrazas breve como una mañana,
apacible como la lluvia,
responsable como un límite,
y yo te abrazo estirándome como la hierba,
refrescante, apenas un susurro,
recorriéndote fugaz,

a veces irremediablemente te amo
y tú me amas sin intrigas,
y entonces me abrazas como
un comienzo inagotable,
y te abrazo como un café de recuerdos,
a veces poema.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 26 de diciembre de 2014

Trescientos sesenta y cinco días

Trescientos sesenta y cinco días

 
Trescientos sesenta y cinco días 
para conocerte mujer,
y amar lo que tú sueñas,
para despertar tus ojos hasta tus piernas,
para dejar en tu lengua
la vigilia del próximo beso,

mujer estoy pensando,
tan sólo pensando.

Trescientos sesenta y cinco días,
para esperarte y gritar
tu nombre con fuerzas,
para entrar en ti como entra el sol,
de a ratos furtivo,
de a ratos poeta,

trescientos sesenta y cinco días
con sus noches,
mujer a estas horas, a todas las horas, para siempre.

Trescientos sesenta y cinco días
como metidos en un mar muy ancho,
y guardarte del mundo mientras duermes,
y poner el amor entre cuatro paredes,
y derramarme en tu piel como viento,
como si muriera por instantes,

trescientos sesenta y cinco días
donde poderte hablar con el alma,
y despertar dos o tres veces
y mirarte mientras te amo.

Trescientos sesenta y cinco días
para saberte bien y lentamente,
para quererte en el lugar preciso,
tan corriente y tan simple como una gota,
trescientos sesenta y cinco días
para contarte un cuento donde tú me amas y yo te elijo,

donde el amor mío sea en ti el amor,
donde quieras conmigo
y yo a tu costado.

Trescientos sesenta y cinco días
para pedirte,
que a pesar mío te quedes,
que me llenes con todas tus partes
hasta hacerme,
que estés dispuesta como la luna
que quizá me ve,
que quizá me reconoce,

trescientos sesenta y cinco días
y que me desees mujer,
una y mil veces y mil más,
y sentir que en mis manos crece tu suave infinito.

Trescientos sesenta y cinco días,
amantes de todo el tiempo,
sin estar sujetos ni detenidos
pero urgentes,
sin ser complacientes
pero exactos en el gemido,

trescientos sesenta y cinco días
como el verbo más limpio,
y yo tan tuyo y tú tan mía,

¡trescientos sesenta y cinco días
sangrando poesía!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 21 de diciembre de 2014

Digamos

Digamos

 
Digamos que quiero verte, 
así sea de casualidad,
una noche,
como una ligera pincelada del cielo,
y tú como una sutil decoración de la luna,
atenta a la danza de las hojas que la brisa,
y yo manifestando la delicia
de caminar hacia ti sin caminar,

digamos que me despliego
como una bandera de vida,
y me aventuro a la libertad de amarte.

Digamos que bajo la calma del sueño te elijo,
como se eligen los que miran,
como se presienten los que desean,
como se acarician los que besan,
como se desnudan los que respiran,
y tú despertándome con esa codicia
que tanto me gusta,
la de tus manos,
la de tu boca,

digamos que me visto de amante y te busco,
y por las aguas del silencio te siento,
y rodando por tu aire para sentirte de nuevo,
amor con una gran M de puntualidad ortográfica.

Digamos que me une a ti
siempre el mismo viaje,
como un arroyo que se abre en dos caminos,
uno es poesía y el otro destino,
dos caminos que son uno y que ahora corren paralelos,
el del espejo que siempre repite tu nombre,
el de mis ojos que son como una eterna confidencia,

digamos que tú eres una vela y yo el viento,
y el mar es ese deseo que no impide el amor,
y tú y yo entremezclados en una misma corriente.

Digamos que el silencio
murmura que vendrás,
que un día moviendo la lejanía
te aproximas a mi puerta,
que el íntimo ensueño ya no es razonable,
que tan sólo valen las pieles
y el amor oportuno
y las sonrisas
y el alma sincera,

digamos que el amor en Tandil es el que esperas,
y vagamente en ti misma
sientas esas palabras que te deshacen de a poco,
del amor que renace y se alza contigo a volar.

Digamos que tú piensas que te amo y yo te amo,
que tú me miras y yo me sonrojo,
que tú me aprendes y yo te sé,
como ese primer vuelo que es sólo libertad,
como ese titubeo de los primeros pasos,
como esos cuerpos que se desafían
en una encendida herida de amor,

digamos que te rozo
trazando con mis dedos tu dibujo,
digamos que me amas,
como esos bosques que susurran
y finalmente la calma.

Digamos que adentro
al lado y sin embargo
estamos tú y yo desnudos,
ventanas de un mismo amor.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 20 de diciembre de 2014

Hola, soy yo

Hola, soy yo

 
Soy alguien que 
te anda buscando,
que ama a la luna
porque te sueña,
alguien como yo
que te piensa sin pensarlo,
que te ama directo,

soy alguien a solas conmigo
pero contigo,
mientras en la calle
el silencio existe siempre.

Soy alguien sin miedo quizá,
trabajado por el tiempo,
alguien que te espera
con modestas limosnas en las manos:
un deseo,
un día caminando juntos del brazo,
el sabor de una gota de rocío,
un verso en un cajón de ropa, abandonado,

soy alguien que ignora el futuro
porque todo es presente,
como el cruzar la calle,
es ahora, soy ahora,
alguien que te ama sin obligación.

Soy alguien que te aprende
con los ojos abiertos,
que te ama con tus defectos,
que te necesita porque la vida empuja
y cuando empuja la vida,

soy alguien con quien puedes llorar
cuando te sientas perdida,
alguien que te ama
porque eres mirada y siembra,
alguien que sabe que no estás sola
porque somos pareja.

Soy alguien como llora el agua,
como habla el viento,
que es imposible callarlo
porque es como un primer pájaro,
que por corazón tiene boca,
que por alma una flecha roja,
que por sangre una hoja vacilante,
de a ratos húmeda,
de a ratos cielo,

soy alguien siempre al borde,
como pasando por un túnel
naciendo desde la piel,
consciente de los pequeños momentos,
de las pequeñas cosas que hacen nuevo cada día:
el amor sin amargura,
la ocasión de la madurez,
el tiempo leal,
la sencillez.

Soy alguien que casi no ves,
camino entre versos
cuidado de armonía,
de vieja inocencia:
es que todavía creo en la rutina de la propia raíz,
es que todavía soy curioso de las sombras,

soy alguien que cree que el amor
tiene forma de alba y de ocaso,
que es como una enredadera de horas
y paredes de caricias,
y nos comparte su magia,
como una luz inventada de colores,
y nos mantiene alertas
hasta quedarse en los ojos ciegos.

¡Soy alguien,
a veces también me siento
como un río interminable!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 18 de diciembre de 2014

Si yo te amo

Si yo te amo

 
Si yo te amo, 
tú lo haces mejor. 

No sé si alguna vez
te has quedado dormida
como tranquilamente lejos,
o si apoyaste tus secretos
en plácidos sueños,
o si miraste como quien mira
fanáticamente con los ojos,

así te amo,
como se contempla un amor por dentro,
como diciendo:
¡hace mucho que te amo,
dame tu mano ahora
que estás a mi lado!

No sé si alguna vez
te quedaste atrás
como un rápido paisaje,
o si encendiste el sol
con una temprana luna,
o si lloraste de ternura
envuelta de amor y de colores y de luz,

así te amo,
como se pinta la quietud,
como el amor que se junta con la espera,
como una carta llena de suspiros
silbando en el silencio,
como diciendo:
¡hace mucho que estás conmigo,
tu cuerpo y tu alma
siempre estuvieron a mi alcance!

No sé si alguna vez
lidiaste con las horas,
o si la lluvia te dijo algo,
o si antes que la tinta bien se corra, pensaste:
¡lo amo, lo amo tanto que los instantes
son como frágiles espejos,
lo amor tanto que tengo miedo!,

así te amo,
como quien se desgarra sencillamente,
como quien llega al crepúsculo y se funde,
como quien reclama a la voz,
y la voz a la noche,
y la noche a la calma y así permaneciendo,
como diciendo:
¡ya no me desnudo con trazos invisibles,
siempre llego primero cuando te pienso!

No sé si alguna vez
te fue sencillo
este largo amor,
o si la tentación echa botella hizo de ti un ejemplo,
o si un día sin pretextos
saltaste al horizonte
como arrojada al mar,

así te amo,
poco a poco y nada a nada
como contando las palomas,
abajo y arriba
y de un lado hacia el otro,
de ojos abiertos,
así te amo,
desde el alma hacia mí
porque tengo que amarte.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Dime que sí

Dime que sí

 
Si alguna vez 
te pregunto por qué,
dime que sí,
que veremos tú y yo
al alba abrir,
que seremos donde el viento
es pincelada de lirio,
ese sonido
que roza el vidrio
como desnuda caricia,

dime que sí,
como una lluvia que besa,
como una sábana tibia
en la orilla del amor.

Si alguna vez
soy insistente,
dime que sí,
que tu cuerpo es conmigo
como nace un deseo,
que mi sueño es tu sueño
extendido entonces de mi mano a tu mano,
que donde yo sólo soy, tú eres,
alas en mi pecho,

dime que sí,
en ese lugar donde el amor crece
y es fuego con nieve,
y tiene ya por visto el horizonte,
y tu nombre es ahora mío.

Si alguna vez
me encuentro lejos,
dime que sí,
y yo comprenderé tu corazón,
que mi sombra está llena de tus centros,
que no puedo caminar sin ser tu huella,
que la noche es del color de tu mirada,

dime que sí
y yo tendré la sensación que tú me llamas,
pero no me lo digas con palabras,
y beso tu boca
y pinto tu rostro con el temblor del agua,
y soy camino apto solamente para una vida sin muros.

Si alguna vez
tu deseo es beber de mis hojas,
dime que sí,
y yo seré raíz del aire que tú dejas,
del amor, con sutiles argumentos,
de tus ojos,
volviéndote a mirar otras mil veces,

dime que sí,
¡no te sueltes!,
yo fui un día la gaviota y ahora soy de ti.

Si alguna vez
llegas y me llevas,
dime que sí,
que donde comienzas tú yo soy tu amante,
que el mañana es eterno en el ayer,
dime que sí
como mece el mar las dos arenas,
dos cuerpos,
dos olas,
dos amores frente a frente,

dime que sí
que dos pieles yo tengo,
la del sol de largos velos,
la de la luna y su silencio.

¡Dime que sí y déjame decirte:
es el amor en un ejercicio de letras!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Ruido a ti

Ruido a ti


No me deja dormir 
este ruido a ti,
este extraño abismo
que es caer en ti
cuando te pienso,
de silencios y ríos
tu estruendosa armonía,
ruido a sonrisas,
ruido a besos que esperan.

Nací en mis cuarenta
bajo un profundo mirar,
de frente a un espejo,
anterior era ciego,
como ciegas mis manos
cada noche y al día siguiente,
me sentía tarde,
siempre un globo que cae,
y un ruido a ti fue el espacio,
un pájaro desconocido,

y mis gotas de rocío
fueron tres aquel día:
gota de ayer, mostrando lo que no debía,
gota futura, como una aurora sin nombre,
gota presente, como una simple luz
haciendo un gran ruido desde el ombligo.

No me deja dormir
este ruido a ti,
como si mi boca fuese poesía
que se propaga por todas partes,
como si mis ojos fuesen
tus cuatro puntos cardinales:
tu cabello de versos,
tus pies de viento
y tus brazos extendidos,
uno como un suspiro y el otro,
una nube de filamentos de cielo.

Eres mujer
como la espera que se derrama en aromas,
como ese aire que se prolonga
sin ceder el paso,
y tu ruido es como una pluma
que abrigan mis labios,
de color invisible
como una inocente rueda,

que giras hacia un lado
y sin palabras conversas,
que giras hacia el otro
perseguida por mis ruidos.

No me deja dormir
este ruido a ti,
y tu voz te sale en pedazos
un segundo antes del pecho,
y eres como un poema de antaño
que se desata y me contempla,

y al mirarme hace ruido de sueños,
y al mirarme soy sereno, como anclado,
y al mirarme reconozco ese ruido desde lejos,
y al mirarme soy un barco buscando a quien rescatar.

No me deja dormir este ruido,
es como un puente que se levanta en ti y hasta mi piel,
como si una marea nos dirigiera,
así como una flor al abrirse,

ruido fresco de verdor azul,
ruido sordamente callado,
perdurando siempre.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 16 de diciembre de 2014

Tengo mucho que decirte

Tengo mucho que decirte

 
La luna me habla
y los versos son como horas,
como líneas sin reposo
donde mis sueños
se vuelven ojos,
y mi amor no es algo perfecto
pero es entrega,

¡y mi silencio cuando hay tanto por decir!,

el viento es tintero,
lo que siento es una piedra
que arrojada al aire se hace oír,
y mi voz,
que de sílaba en sílaba
llueve desde el corazón,

¡y mi voz no es que llore,
son pasos que hacia tus brazos!

Con el alba a veces converso,
de miradas me responde,
que tu nombre es esa ternura
que pide un lugar, desde el alma,
que soy poeta sin que mis palabras lo sepan,
que camino mucho detrás de un te amo,

¡y mis huellas seguramente repetidas,
pero también distintas como cada vez que te escribo!,

y mis versos,
creo no habértelo dicho:
son como una cajita
con muchísimas cosas por dentro.

Decirte que estoy
se queda pequeño,
es que este amor es sin tiempo
y tampoco tiene distancia,
es simplemente amor
como todas las cosas al conocerte,

¡y miles de colores cobijados de palabras,
pero también largas noches bajo mil te deseo!,

es que para no echarte de menos
todo en mi vida tiene algo tuyo,
y no me refiero a este ahora sino a todo:

te pierdo para volverte a encontrar,
te veo invisible y enseguida el sol,
y dejas un nudo en mi garganta
y entonces te digo,
y me siento como ese cántaro
que nunca nadie, cuando tus manos.

Me doy cuenta que me haces falta,
aquí a mi lado
y por todas partes,
que empiezo de nuevo cuando te pienso,
que te extraño mansamente
como esa sombra que me sigue,

¡no sé, te amo, todo de ti me alcanza!

A veces quiero hablarte pero me callo,
otras te leo, por las cosas que no me digo,
¡hay días de querer besarte!,
¡hay días de querer sacudir
a esa persona mía que está en tu alma!,
hay días que te amo y me urge que lo sepas.

Quiero, para terminar,
decir que tu nombre es Mía, así te llamas.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 12 de diciembre de 2014

Puntual

Puntual

 
Este amor es sin nombre
porque su nombre está en todo,
y yo estaré ahí,
puntual,
a la cosecha de tu sonrisa,
bien seguro,

con la rapidez que se alza en tus hombros,
y las miradas que te sueñan como brisa,
y el ayer que te asombra entre la gente,
y mi voz llamándote,
llegando en buena hora,

este amor es sin nombre
porque el viento lo murmura,
con un rumor amante,
puro y ferviente,
todo un poema.

Este amor es sin nombre
porque su nombre no es de letras,
y yo te amaré puntual,
con un amor sin fronteras
donde no son necesarias las palabras,

y será inolvidable el encuentro,
porque mi alma así lo promete,
como la luna ama al sol,
como el amor con un disfraz de amor
y otro disfraz,

este amor es sin nombre,
¿cómo hallar el verso correcto
que abarque todo este amor?,
si el silencio es paciencia
y yo me desbordo cuando te miro.

Este amor es sin nombre
porque voy ligero,
y yo llegaré puntual,
con ese afán que todo lo resume
hasta tu forma misma,
yo, el más enamorado y tú,
el mismo amor,

y seremos las orillas
que se desean olas,
y seremos las horas que trepan desde el fondo,
y seremos como barcos entrelazados y viajando,
tan sólo viajando,

este amor es sin nombre
y viene donde nadie,
y sabe donde abarca el mundo,
amor de alas igual que tus ojos,
porque tu libertad me sonríe.

Este amor es sin nombre
porque es de cuerpos sin norte,
y yo me asomaré puntual,
para abrazarte con los brazos en el aire,
para esperarte sin preguntarme por qué,
para saludar mi insistencia
con la humedad de tus labios,
para amarte como esa lámpara que ya no duerme,

como la noche que conquista,
los valles sin vista,
las voces llenas de ecos,
como la noche que todo lo encubre
y se llama así misma poeta,
como la noche que es media vida,
y a tu oído, media piel,

este amor es sin nombre
porque es de ti,
como una corriente sin muros,
como un fruto maduro,
como un aire que besa
perfumado de ensueño y de luz,

¡este amor es sin nombre,
eres tú!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Decir te amo

Decir te amo 


Decir te amo
es suceder sin preguntar,
es hablar porque el suelo
es el río de tus pasos,
es mirar las cosas
y sentir pájaros,
es llorar porque el día
se junta con el día
y faltan horas,
para la noche y tus manos,

decir te amo es llegar,
y nunca es demasiado,
es aquella palabra
que aún no ha cruzado la garganta.

Decir te amo
es transcurrir como paseando el tiempo,
es penetrar las cáscaras del silencio,
es cantar la conquista de un solo poema,
y ver un ángel sentado a una
máquina de escribir y escribiendo,
es un romance con los ojos cerrados,
y con los abiertos, un beso sin final,

decir te amo es mirar los espejos
como un huerto claro donde sólo una rosa,
y sentir que los versos brotan
de su manantial de pétalos.

Decir te amo es recibir,
en el buen sentido de la palabra,
es un ave de esas que cantan a la luna,
sus romanzas, sus ecos,
es escuchar entre las voces sólo una,
como el alma que las olas me traen
cuando por las olas me dejo llevar,
es arder pero nunca en fuego,
es parecida a millones de caras
y sin embargo amar tus colores,

decir te amo es una eterna fábrica de flores,
comprometidas
y temerosas
y llenas de esperanza.

Decir te amo
son dos palabras, y también
mi manera de ser de tus sueños,
palabras completas con su coraza de juguete,
palabras sencillas y sonrientes,
palabras justas
de mirada profunda
y una calma simple,
palabras cometiendo errores a menudo
y sin embargo,

decir te amo es volver a decir
porque es necesario,
y luchar por lo nuevo
con el impulso de la aventura.

Decir te amo
es entenderse alquimista,
es ser devoto de una buena mesa,
es un arco iris que se aparece
y no va a ninguna parte,
es, a mi modo de ver,
que me guste tu compañía y tu espíritu doméstico,
y que siempre sean tus ojos,

¡el amor que me habla de ti y me levanto,
y me pasa de rato en rato,
el amor que no lo guardo
porque es todo el amor que me inventa,
el amor que poco caso me hace,
y me trae tu nombre,
y te deja mi nombre!

Hoy te lo diré ... TE AMO.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 9 de diciembre de 2014

De las cosas libres

De las cosas libres

 
Llevamos el futuro en la mirada
y llevamos el pasado en los labios,
en la mirada llevamos
ese niño que aún quiere ser mayor,
en los labios llevamos el amor
que no pregunta la razón,
porque miramos entendiendo los instantes,
porque decimos para volver a nacer,

llevamos un poeta cargado de lluvia
y callado de silencios,
llevamos un encuentro
hacia un poema que ambos tenemos.

Llevamos en las manos una mujer que nos cuida,
y llevamos en los cabellos un papel cosido
hasta el mínimo detalle,
en las manos llevamos
esos motivos que dejan respirar al alma,
en los cabellos llevamos la calma
de los puros gritos,
porque tocamos haciendo lo posible,
porque jugamos hilo a hilo,

llevamos cada palabra a lo escrito
y cada latido a la piel,
llevamos una poesía
como una gaviota frágil.

Llevamos en el aire el diálogo con uno,
y llevamos al poeta y su forma de estar en el mundo,
en el aire llevamos la pintura,
la canción,
la escultura rica
y la piedra fría,
del poeta llevamos el lector pequeño
de pequeñas huellas,
porque sentimos de sed y arena,
porque el poeta nos envuelve
y su rumor suave del mar,

llevamos entre tú y yo
muchos caminos de pocas veredas,
llevamos lo blando y lo duro,
¡no somos tan distintos!

Ambos tenemos ojos,
por eso los lazos,
nos apresuramos y crecemos y nos leemos,
estamos cubiertos de palabras,
porque llevamos,
llevamos el amor de golpe,
como un probador ambulante de flores,
llevamos cartas de la luna
porque somos el cartero,
del amor que se enamora del agua,
del agua que lo ama en su locura,

llevamos un arma cargada de aliento,
tú con tus dedos resbalando,
como raíz sin tiempo,
yo con un deseo lleno de puentes,
e imagino que vienes,

llevamos los colores de las cosas libres,
tú el de las nubes,
yo el de los pájaros,
el de las nubes de hojas que luego se abandonan,
el de los pájaros que no tienen
por final hacerle caso a los años.

¡Llevamos la costumbre de hacernos falta,
estamos próximos,
más que en sueños!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 7 de diciembre de 2014

Para amar

Para amar

 
Para amar
después de amarte,
para que nunca sepan cuánto te amo,
para que me tomes y me estreches
por la mañana y por la noche,

yo no te pido más que un espacio,
un breve espacio de papeles blancos
regados por el suelo,
y que no importen las horas,
sólo te pido mi espacio
como una estela de ti
que se enredó en mi cabello,

para amarte así,
con trocitos en donde soy.

Para amar
después de amarte,
para que nunca sepan cuánto me provocas,
para que me reconozcas bien
como una manera
radiante de ser,

yo no te pido más que una urgencia,
una presurosa viceversa
de caricias mías pero tuyas,
de besos de tus labios pero que mis labios arrojan,
de una búsqueda sin hallarte
pero sin hallarte tenerte,

para amarte así,
quizá más lo primero.

Para amar
después de amarte,
para, vaya uno a saber,
por qué las nubes son simples nubes
y no una forma que elije el cielo para hacerse visible,
para crecer en ti sin permiso
pero lentamente como cae el rocío,

yo no te pido más que tu olor,
ese olor que viene a mí
cuando pienso en vos,
de aroma a jazmín,
de lo que prometiste y prometí,
ese olor del amor que viene después
pero que hay que pelear ahora,

para amarte así,
de un modo en que todo ocurre
y es casi un destino.

Para amar
después de amarte,
para desnudarte y desnudarme
como se desnuda la oscuridad,
para que me descubras,
y tus manos incrédulas
y mis manos libres,
y tengas el sencillo coraje de ser mía,

yo no te pido más que el miedo,
ese miedo previo al escuchar tu nombre de mi boca,
ese miedo que no te abandona
y que hace a la espera,
¡nos deseamos tan cerca!,
¡nos sabemos poro a poro!,

para amarte así,
y me das tu cuerpo y yo mi sangre,
y me das tu calma y yo mi tacto,
y me das tu corazón y yo mi piel,
y me encierras en ti y yo voy,

¡para amar
después de amarte,
porque vos y porque yo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 6 de diciembre de 2014

Mira

Mira

 
Se acopian los instantes del amor,
el corazón se sale del pecho
y camina de regreso
a tu puntualidad,
como un exacto y pleno rostro,
como algo importante e inesperado,

¡mírame!,
pienso en ti con urgencia.

Me pregunto a diario
qué estoy haciendo aquí
si tú estás allá,
y yo situado en una historia
que no es la tuya,
y tú envuelta en una rutina sin mis ojos,
y yo entre tu corazón y el mío,
y tú como cumpliendo un requisito previo al amor,

¡mírame!,
mis sueños bajan por tus brazos.

No sé si alguna vez miras hacia arriba,
como disputándole al cielo tu cielo,
como disputándole al sol y la luna
tu sol y tu luna,
te pregunto porque yo sí lo hago,
yo sí me conmuevo
hasta el punto de imaginar lo que dicen,
yo sí me desnudo como hace mucho,
como se desnuda el viento en el mar,
como dándote mi mano,

¡mírame!,
ahora ya sabes que te amo.

Desde siempre despierto con tu nombre,
como despierta un mendigo
sin prevención de la lluvia,
desde siempre puedo irme
y sin embargo me quedo,
y llego temprano al amor de tus ojos,
y llego temprano al amor de tus labios,

¡mírame!,
soy tu poeta además de tantas otras cosas.

Hacerte el amor
es recorrerte tramo a tramo,
es a tientas avanzar,
es un espejo donde los pájaros
se convencen lentamente,
es un amor vacilante,
es una complicidad hasta quedar a ciegas,

¡mírame!,
ahora todo está claro.

Parece evidente que en este punto tú me amas,
caso contrario no habría de pedirte que me mires,
que me amas venciendo al hombre
hasta convertirlo en llama,
que me amas y es una lástima
que no estés aquí conmigo,

¡mírame!,
cuando miro el reloj el tiempo no pasa.

A veces por supuesto te amo
y otras soy un capricho,
pero siempre te amo,
para verte,
para verme,
para vernos.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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jueves, 4 de diciembre de 2014

No sé si debo

No sé si debo

 
Desde ese día,
tus ojos y mis ojos
en una sola mirada,
desde ese día
tú y yo, una breve palabra,
me gustas, pero te miro,
me callo y te sonrío,

no sé si debo,
no nos conocemos,
y el sol que viene de lejos
y hacia nosotros,
y tú y yo desnudos
por el tronco y por las ramas.

Desde ese día
todo crece rápido,
como de un día para otro,
las pieles se vuelven tiempo,
todo se pierde,
todo regresa,
todo es todas partes
sin caerse nunca,

no sé si debo,
ayer te estuve observando
pensando en ti,
y quedamos juntos,
reposando y dormitando en el alma,
juntos, en los largos del tiempo.

Desde ese día
cae y cae lentamente el silencio,
también de mar nos envuelve,
como si golpeara nuestras ventanas el viento,
y todo es raíz que no puede moverse,
y todo es rayo, como si mil manos,

no sé si debo,
estoy como aquel primer día
siendo el hombre de tus sueños,
tu nombre más querido,
y tú la mujer de las palabras que me rondan,
mi búsqueda sucesiva.

Desde ese día
amanezco contigo,
arriba y abajo
y por todos lados desde ese día,
como un regazo de nidos,
guardado y abrigo,
como una espera en el cuarto
revolviendo las horas,

no sé si debo,
mis ojos abiertos son como de recién niño,
mi boca abierta es como un manantial,
y mi aire abierto parece llamarte,
y mi mirada abierta,
desde ese día eres brisa
y yo abierto mi pecho.

Desde ese día
soy poco a poco,
y cada vez más igual a tu traje,
y te encuentro hasta debajo de mis sábanas
como un desvelo de mi memoria,
y te sostengo como el agua corriendo,
con pasión frutal,
como en un sueño,

no sé si debo,
en mi casa está todo abierto,
mi amor hallado,
mi amor contigo,
mi amor querido pero a tu lado,
mi amor tibio en tu cuerpo y de tus pasos,

¡desde ese día te reclamo,
no sé si debo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Entonces en poesía

Entonces en poesía

 
Y mirarte se convierte
entonces en poesía,
porque me atrevo a despertar,
alma de mi alma,
porque divago entre los extremos
de tu boca y de tus ojos,
porque mis palabras parecen caudal
cuando te miro,
poema de mi latido,
cuando te miro.

Y desearte se convierte
entonces en poesía,
porque ojalá pienses un poco en mí
cuando buscas respuestas,
porque te imagino
y te siento conmigo hasta en mis sueños,
porque demás está decirte
que en mis manos están tus manos,
cuando te deseo,
transformándolo todo
y tu noble rostro,
cuando te deseo.

Y tocarte se convierte
entonces en poesía,
porque ando cargado de paquetes
y los voy dejando según tu piel, a saber:

mis mejillas en tu rocío,
mi primera vez en tus fuerzas,
lo que añoro construir contigo, en todo tu cuerpo,
lo que desespero cuando los instantes me vencen,
lo que se nota por amarte sin miseria,

porque te amo, de veras,
siempre un poco más,
porque me sorprendo también cuando te nombro,
y entonces sonrío,
cuando te toco
y tú no tienes medida,
cuando te toco.

Y besarte se convierte
entonces en poesía,
porque mis dedos buscan tus labios
demorándose tanto,
porque tu boca le da refugio a mis labios
hasta el silencio,
porque decir algo es decirlo dos veces,
cuando me besas,
cuando te beso,
porque tu voz tiene el tiempo sencillo
al que no le importa el futuro,
cuando te beso.

Y amarte se convierte
entonces en poesía,
porque me conmueves eligiendo el azar,
porque te siento después del amor,
porque no hay manera de amarte
más que amarte con el corazón entero,
y con mi alma robando la llave de tu alma,
porque te amo así,
casi sin haberte encontrado,
porque te amo así,
mi amada mía,
mi amada amante,

cuando te amo,
no sólo esta noche sino
la infinita distancia del cielo,
cuando te amo.

Y escribirte se convierte
entonces en poesía,
por si te preguntas acaso por qué te amo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 29 de noviembre de 2014

Sólo de ti

Sólo de ti


Ahora que soy un hombre
y capaz de pararme,
elijo ser de ti
y de la noche que nos une,
de ti como esa entrega
en puro pensamiento,
como derrama un árbol
sus nombres verdaderos,
de ti más que la leña en invierno,
para escribirle al viento
con tinta de pájaros,
de ti más fiel que un espejo,
de la mano.

Ahora que no camino solo,
elijo ser de ti,
¿cuánto tiempo?,
año tras año,
y que la palabra sea de lluvia
mientras digo estas palabras,
y que tu figura valga más
que una herida
o una puerta que se cierra,
de ti construyendo castillos de arena,
¡pero castillos!,
dicen las hojas secas,
de ti y todo envuelto y todos los días,
acompañado por el buen ocaso y hasta el alba.

Ahora que no puedo dudar,
elijo ser de ti,
de ti y de la mirada del correo de la esquina,
para dejar en los muros mi rima,
para dibujarte con tinta que imagino,
para emprender con singular silencio
esta rueda de molino vuelta versos,
de ti hasta la misma luna siempre,
de ti, no puedo decirlo con más certeza,
elijo ser de ti,
y a veces no recuerdo ni tu nombre.

Ahora que no puedo ocultarte de ningún modo,
elijo ser de ti,
de ti como el resultado de mis ojos,
de ti como esa impresión grabada en mi alma,
sin preguntarte si comprendes,
sinceramente no me importa,
elijo dedicarte mi amor
y pasarte a buscar
y un montón de cosas absurdas,
elijo ser de ti,
será que confío en mi fuerza.

Ahora que es justo amarte,
elijo ser de ti,
de ti y de este hombre que no es distancia,
¡a veces siento que soy un cuerpo
que ha estado embotellado por siglos!,
pero hoy te elijo,
a ti,
como quien desea escuchar,
como quien anda descalzo por un vasto jardín,
como quien se permite entrar y salir,
elijo ser de ti.

Ahora,
que haciéndote subir y bajar
y reír y llorar,
siempre estuve a tu lado,
elijo ser de ti.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Nada en común

Nada en común

 
No tenemos nada en común,
más que la piel que nos encuentra
mientras la música suena baja
en la vieja radio,
nada más que los sentimientos
a través de los dedos,
y el tiempo de las caricias
que nos convierte en noche y alba,

nada en común más que mirarnos
como si solamente un lápiz,
como si escribir algo
fuese un corazón acelerado,
y el amor que nos va sintiendo y madurando,

nada más que escucharnos
sin las ropas que usa la gente,
desnudos y frente a frente,
concentrados,
pintando.

No tenemos nada en común,
más que desearnos y sentir
que las horas se detienen,
que somos humedad
como transparencia de agua,
una red hecha de pupilas,
el impulso cuando decimos TE AMO,

nada más que alcanzarnos a ver el fondo
y sabernos el alma,
nada más que cuando tú caminas descalza
y yo deseo verte llegar,

nada en común,
por eso tus manos y las manos mías,
por eso tus ojos y mis palabras,
por eso te amo,
por eso me amas.

No tenemos nada en común,
más que el amor que nos repartimos
entre besos,
una taza de café
y un pedazo de pan,
el amor que nos decimos eterno y fugaz,
que nos adivina,
y tú junto a mí
y yo junto a ti, hacia donde estamos,

nada en común
más que todas las noches
y la madrugada,
y todo el rumor de nuestras voces
dando vueltas y más vueltas,
y todo el sol y toda la luna,
y toda esta escritura
más aire que un pájaro,

nada más que un instante
volviendo de las olas,
y tú y yo muertos de sed.

¡Oh amor terrible amor!,
que nos haces en la misma ciudad
y bajo el mismo nombre,
que nos dejas para entendernos,
que nos bendices a fuerza de roca,
¡dinos amor!,

¿por qué nos sueñas como tú eres?,
¿por qué tu calidez nos mira?,
¿por qué somos inalcanzables y libres?,
¿por qué este amor es incontenible?,

si nada en común,
más que el amor que a diario
y temprano nos conduce.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Cuando pienso en ti

Cuando pienso en ti

 
Cuando pienso en ti
crezco en la perfección,
como una mañana de sol
que todo lo mira,
que todo lo llora,
como si el tiempo
guardara siempre su memoria,

y comparecen los suspiros
envolviendo la infinita noche
con tu amor,

cuando pienso en ti,
el mundo es un capullo apasionado.

Cuando pienso en ti
derrocho encanto,
como si te invitara a partir
y tú fueras todo el equipaje,
como si las horas no acabaran
y las flores perfumaran
hasta en invierno,

y escondo apenas la mitad de mis bondades,
y te miro sin ser mirado
comenzando por el instinto,

cuando pienso en ti,
hay un doble palpitar en las esquinas.

Cuando pienso en ti
me atraviesa la rutina,
y quisiera tus pies desnudos en estos adoquines,
y quisiera tu cuerpo tumbado en los pliegues de mi cama,
y quisiera sacudir la distancia sin miedo,

y así escondo tus formas, murmurando,
sin puerta de escape,
sin pasado,
como las hojas sin aire,

cuando pienso en ti,
el acento del verbo es un río que gime.

Cuando pienso en ti
sin poesía,
soy una línea imaginaria,
un silencioso ritmo diferente al silencio,
una marioneta transparente,

y le coqueteo al vicio de buscarte,
y me condeno a los espejos
preguntando a los versos por ti,
y a cada lugar intimista por ti
y luego me desnudo,

cuando pienso en ti
todo este corazón es lo que soy,
y me recuesto en todas mis partes
y tengo frío.

Cuando pienso en ti
vuelvo a deletrear tu nombre,
tu primera letra y así
como una confesión de lado a lado,
y yo soy el invitado,
y tú el desayuno,
el almuerzo,
la merienda y la cena,
cuando pienso en ti,

y te pido me acompañes
porque esta noche estoy,
y pregunto por el poeta
y me dices "eres tú"

cuando pienso en ti,
¿qué más te puedo contar?

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Nadie puede alcanzarme

Nadie puede alcanzarme


Nadie puede alcanzarme
cuando tu nombre,
cuando tu forma se vuelve brío
y es vocablo en mi boca,
y el verbo sigila por decires de lengua,
y el lenguaje es corporal
y yo sé que eres,

mi columna y mi parte,
el dominio de mi arte,
mi mejor desnuda mirada,
mi fluyente pincelada,
mi frase escondida,

¡nadie puede alcanzarme
si todo en ti es poesía!

Nadie puede alcanzarme
cuando tu voz,
y perenne el rumor y eterno el grito,
y es alma de niño el brote en los ojos,
y yo el primer camino
y tú la retama que escribo,
¡ay dime amor!,

¿qué bebes al bajar de mis labios?,
¿qué imagen encuentras
cuando mi verso te sigue a tientas?,
¿qué piensas mientras tú me das?,

¡nadie puede alcanzarme
si tengo en mí tu amor profundo!

Nadie puede alcanzarme
si me besas,
cuando la noche cubre el sueño y me miras,
cuando mi amor de amante es otro cielo
y me arrastro a tu fuego,
porque el amor se vive,
no se inventa,
porque el amor se vive y se alimenta,
porque el amor es alto cuando tu mano escribe,

porque nada puede calmar
este mar que llevo dentro,
porque soy un nocturno mar en tu silencio,
porque eres un diario mar
en mis sílabas recién nacidas,

¡nadie puede alcanzarme,
soy náufrago en mi sed,
en mi sed jamás saciada!

Nadie puede alcanzarme,
acaso tu sangre,
amoroso anhelo fijando en mí tu mirada,
para vivir tu goce como esa existencia que atraviesa,
para escucharte en tu tímido acento apasionado,

porque te amo como esa fuente,
como esa enramada te amo,
porque cada árbol,
cada flor te halaga,
porque mis pasos en el césped dejan huella
y es tu tiempo,
tu vez primera,

¡nadie puede alcanzarme
salvo tú!,
porque vuelves,
porque eres la misma,
porque me amas al segundo
recomenzando la senda,

porque te contemplas en mis ojos y tú,
mi único amor ya tan mío.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Ya no tengo miedo a amar

Ya no tengo miedo a amar

 
No tengo miedo a verte,
es más,
quiero la desenfrenada mirada
que te busca entre todos,
quiero algo de mar
y también barcos sin puertos
y el ensueño,
quiero llamarte amor
desde mis labios
pero dispuesto al viento,
quiero la palma de mi mano
tendida bajo tu corazón.

No tengo miedo a encontrarte,
quizá,
quiero mi voz como un rayo de luna
en tu rayo de luna,
quiero gritar tu nombre
mientras las nubes pasan,
quiero llevar un río de la mano
y que te sientes junto a mí,
quiero todo,
todo mi presente en ti.

No tengo miedo a oírte,
no estoy desierto
ni pequeño,
quiero el amor alcanzado
gajo por gajo hasta el silencio,
quiero tu amor cerca
como la fiel memoria de los días,
quiero que me quites el fuego,
que tus manos me rescaten,
que tu miedo esté atento a mi pecho amante.

No tengo miedo que no repares
en torno mío,
acaso te sorprenda mi ramaje
siendo tu paisaje,
acaso el sol te mire amplio desde mis ojos
y yo declame:

¡¿qué tanta es la dicha mía que todavía me alcanzas?!,
¡¿qué tanto te merezco que no puedes marchar?!,
soy un alquimista que va corriendo y tú,
tú ese árbol que da sangre
como recién parida a mi ventana,

no tengo miedo a tu costa lejana,
yo era en mis sueños
hasta tu hora de verdad sincera.

No tengo miedo que de un lado
me estiren tus brazos
y del otro me tengan mis raíces,
quiero repetirme en tus aguas
hasta dar con la arena,
quiero saber que mañana
en mis calles encontraré tus puertas,
quiero imitar a mis sierras,

cuando el viento da rienda suelta
a esa ceremonia de voces,
cuando el mundo se rinde a los que aman.

No tengo miedo,
algunas hojas nuevas
todavía seguirán desnudas,
¡y ya no tengo miedo a amar!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 22 de noviembre de 2014

Te falto, me debes

Te falto, me debes 


Te falto,
no es que no te ame sino
que necesito amarte con el corazón,
de la ilusión que da el amor,
de la recompensa cuando se necesita,
te falto porque te extraño
y pienso en ti a cada rato.

Me debes,
me hace falta verte,
no es que lo tenga todo
es que sin ti no tengo nada,
tú eres el motivo,
me debes porque siempre vuelves,
porque sabes hacerlo
y me haces falta.

Te falto,
como la lluvia y el sol
al rostro y la mano extendida,
para ser parte de mí
a cada momento,
para ser parte de ti
y contemplarte en silencio,
te falto para abrazarme a tu amor.

Me debes,
para poder olvidarte
y entonces ir a buscarte,
para quererte demasiado
y que sobre lo que te digo,
para buscarte entre la gente
y entonces tú llegas,
me debes darme cuenta
que tú eres todos mis días.

Te falto,
aquí a mi lado
y cerrarte con estas palabras,
y con las mismas palabras escucharte,
para caer en tus manos
sucediendo un poco,
un poco en tus ojos,
un poco en tu regazo,
un poco contigo y un poco que me alcance,
porque te falto,
nada más y de ningún otro modo.

Me debes,
sé que me lees,
tú eres como esta cama que te goza,
como este amante que te estrecha,
me debes que quiera besarte
con grado o con fuerza,
es que contigo me debes todo,
y todo es mi cuerpo y tu cuerpo después.

Te falto,
es tuyo y mío este lugar
más que nadie,
me debes en todas partes,
porque te falto tal vez cayendo,
porque me debes no más que tu amor,

te falto,
me debes,
dos o tres segundos,
dos o tres eternidades.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Amor amando

Amor amando

 
Hacer el amor amando
es un sueño que sueño,
es un pequeño océano
que poco a poco,
piel a piel va muriendo,
es un color que huye a por la sombra
y se confunde con la luna,
es un mismo latido
entre dos cuerpos,

hacer el amor,
como tocar el cielo sin ningún esfuerzo,
y amando,
como el amor nuevo que se posa sin lastimar,
como el primer beso,
y yo te miré a los ojos un instante.

Hacer el amor amando
es sonreír con el alma entera,
es un sin fin de caricias
claras e ingenuas,
es esperar hasta mañana y mañana,
la ternura mirando tras la ventana,
y los cristales,
impregnados de cierta tarde cómplice
y los dedos enredados,

hacer el amor,
ese encuentro que apunta entre sonrojos,
y amando,
esa plenitud que encanta
cuando la boca quiere ser de sed intensa.

Hacer el amor amando
es asomarme al amor infinito,
es el destino y tu forma de amar
donde tan sólo existes tú,
ese torbellino devuelto aire como hace el amante,
con descaro y con paciencia,
es esa esquina escondida entre las manos
robándose los espacios,

hacer el amor,
hasta el insuficiente amor para hacerlo
y deshacerlo miles de veces,
y amando,
lloviendo sobre ti con cien palabras,
para hacerlo contigo, contigo.

Hacer el amor amando
es el verbo quédate
que nada tiene que temer,
es besarte como dibujando
con los labios que te eligen,
con los ojos que te quieren,
con el corazón que te mira
y a tu costado el hombre que te quiere cuidar,

hacer el amor
desde antes de haberte encontrado,
y amando,
hasta crear contigo el amor
y desnudar contigo la vida.

Hacer el amor amando,
porque todo sucede en cualquier horario
sin momentos previsibles,

¡y yo paso el día planeando nuestra historia de amor!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 21 de noviembre de 2014

A la misma mujer

A la misma mujer

 
A la misma mujer
un distinto sol,
para despertar en sueños
como un nuevo árbol,
y que el aire la acaricie
como sólo un buen amante,

orgulloso de su pelo,
gentil como un pintor,
o como un campo sereno
eternamente en brote,

a la misma mujer busco,
en la cima y en la sima de mi mundo.

A la misma mujer
bajo nombres distintos,
como un deseo de arena
de rasgos huidizos,
para que los mejores días
sean el silencio que anuncian las hojas,
y la noche anchurosa
y la vida fugaz,

para que el tiempo transcurra sin final
y el amor se beba a copas llenas,
y sepamos más que los labios,
esa sangre ardiente
que sabe de libertad,

a la misma mujer alrededor,
y a la puerta mayor el corazón mío.

A la misma mujer
donde vuelvo los ojos,
como un arte matinal
sensible al vuelo de las aves,
para respirarla como la marea,
que mira el cielo cuanto más grande el mar,
que mira la montaña cuanto más lejos el sol,
que mira la inocencia cuantas más respuestas,

para que mi alma
sea una idea completa en sus brazos,
para que sus besos
me esperen a mi lado,
para que su voz me sienta en el sí
de todo murmullo,

a la misma mujer,
así como un soplo,
abriendo todo en senderos de alba,
y ella y yo rodando.

A la misma mujer
para mirar a lo abierto,
para estar como si no estuviéramos lejos,
para ser la única manera de avanzar,
y perdernos una y mil veces en las mismas pieles
como en un círculo,
como una mirada llevada por el viento
pero siempre al mismo bosque desnudo,

y deshacer los nudos
de esos ojos que por fin se miran,
como un espiral de lluvia
sediento de tantas vidas,
¡y dejando de ser islas!,

a la misma mujer,
para volvernos los primeros latidos
de un nuevo corazón.

¡Este poeta abre una puerta en su poema, para ti!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Hagamos de cuenta

Hagamos de cuenta

 
Y sin embargo te extraño,

extraño el sol que se hace noche
y juntos caminando,
y extraño tus ojos
precipitados en alma,
extraño estar situado justo
a tu costado,
y mis manos como alas en tu cintura,
y mi pelo destinado a tus dedos,

extraño que me parezcas siempre
un muy largo beso,
y que tus labios insistan
como el silbido de un tren.

A veces extraño tus pechos
y tus párpados como un solo sueño que se propaga,
y extraño que bajes a mi corazón
hasta encontrarlo,
y tu boca de cielo blando
reposando en mi boca,

y extraño tus curvas vestidas
y tu mendiga desnudez,
y extraño el oficio de conquistarte,
como la lluvia que cae sin descanso y sin memoria.

Hay días en que extraño aquello
de pensarte cuando en nada pienso,
de buscarte con pasión sobrante,
de escarbar en el deseo,
y extraño cuando es de noche
y no hay más que noche,
y extraño cuando es de día
y no hay sino líneas que cruzan
entre los techos y mis ojos,

y extraño las palabras abandonadas
y las cosas con nuestro aliento,
y extraño los momentos
de nuestras sombras,
y las sonrisas como golpes de gotas
y suaves promesas.

Extraño tus manos
y cobijándome en sílabas,
y a tu tinta de sangre
derramada en mis versos,
y esa tenaz raíz mordiéndome hasta las lágrimas,
y ese cielo dependiente de tantos papeles caídos,

y extraño saberte conmigo,
como un túnel profundo y sin calendario,
y extraño que me reclames,
como una botella sola arrojada al mar.

Extraño tu voz tragándose la distancia,
y su ruido de aguas como un vientre en otoño,
extraño recordar que eres dueña de un cuerpo,
que estás llena de vida y de miedos
y abierta como en flor,
como una ola,

y extraño que el día,
el mes,
el tiempo,
que todo despierta cuando te nombro,
que tu silencio suena,
que suena de pronto,

silencio verde: como un árbol,
silencio redondo: como un anillo,
silencio escrito: como una razón,
silencio sencillo: como barro al viento.

Extraño el amor,
¡hagamos de cuenta que estás aquí!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Que me beses

Que me beses

 
Sólo quiero que me beses,
y frente a frente
hasta turbar el silencio,
y mi rostro como un suspiro
que a veces tus manos,
que otras tus ojos,
que me beses como la luna
deslizando su reflejo,
que me beses con los labios
abiertos del alma,

¡y guardando la poesía
que me beses vibrante!,
sólo quiero que me beses
dando con tu luz la calma.

Sólo quiero que me beses
y me desnudes en atormentada llovizna,
quiero un te amo en la penumbra,
quiero mi nombre repetido,
y que me beses hasta devorar
los besos de la nostalgia,
que me beses rompiendo el aire,
y a mis deseos
y a mis temores
y a mis dudas
y a mis credos,

¡y como un jirón de nubes
que me beses como esas aves que huyen!,
con ternura inmensa
inspiradas en mar.

Sólo quiero que me beses
disminuyendo la sombra,
hasta quebrar mi figura
entre el corazón y la pared,
quiero mi piel medida
por el movimiento de tu vida,
quiero tu piel
y después tus ojos
y el paisaje de todos tus lados,
y que me beses despojada de mí
pero gozando en mi interior,

¡y no pares el tiempo,
que el amor que nos mira
nos encuentra y refugia!,
¿cómo serán estas palabras
cuando ya junto a ti?

Sólo quiero que me beses
con esa inmensidad de abajo,
con esa inmensidad de arriba,
para que de abajo te sientas pensativa
y lentamente subas,
para que de arriba te creas
y por tus besos irrumpas,
de abajo vibrando en pasión,
de arriba, como un crepúsculo infinito,
de abajo como una envoltura desenvuelta,
de arriba, como la flor de un día
despertándote mujer,

¡y que te des a cada rato!,
quiero el amor que no puede
hacer más que amar,
quiero el amor que es prórroga perpetua,
y que me beses también.

Sólo quiero que me beses
y acaricies mi cabello enamorado,
y me mires apretado a ti,
y me digas sin hablar,
y hallarnos solos
y tú conmigo,

¡que me beses toda tú!,
y yo sentirte para seguirte amando.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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martes, 18 de noviembre de 2014

Mil olas sin tiempo

Mil olas sin tiempo

 
¿A qué sabe la muerte cuando llega?,
si el amor sencillamente sabe a ti,
¿sabe acaso a lágrimas,
a labios invisibles?,
¿sabe a desvelo impaciente
estremeciendo a un corazón valiente?,
y contemplando la luna,

¿a qué llega primero,
al cuerpo o al alma que la busca?,

¿a qué sabe la muerte cuando llega?,
si amar es sentir que tocas el cielo.

¿A qué sabe la muerte cuando refleja?,
si amar sin censura es saber que te alejas,
que te ausentas cuando aprendes a amar,
¿sabe acaso a un tiempo que se detiene
locamente enamorado?,
¿sabe a estar despierto e imaginando?,
¿sabe a sueño profundo
y hasta en sueños siempre a tu lado?,

¿a qué sabe su presencia
si es que Dios se quedó dormido?,
¿por qué no se va y se regresa?,
si yo te amo,

¿a qué sabe la muerte cuando refleja?,
si sólo verte a los ojos me eleva.

¿A qué sabe la muerte cuando llama?,
si al escuchar tu nombre
se me olvidan las penas,
si me he vuelto poeta sin saber de poesía
para amarte toda la vida,
y terminar la historia en ti,
pensando solamente en ti,

¿a qué sabe el breve delirio del último latido?,
¿a hombre vencido?,
¿a voz hasta el abismo?,

¿a qué sabe la muerte cuando llama?,
si por el puente de la libertad
todo es incertidumbre,
si el amor es una sana costumbre que insiste.

¿A qué sabe la muerte
donde no cabe nada más?,
si se arrima el sol descalzo
y te quita poco a poco las ropas,
y te prepara sin escalas
dejándote con tu vida,
con tus días,
con tu gente,

¿qué pregunta la muerte cuando no crees,
y sus ojos se quedan mirándote?,

¿a qué sabe la muerte?,
porque te amo,
porque te pienso,
porque eres mía y por tu amor yo muero.

¿A qué sabe la muerte
cuando tú siempre existes?,
¿a un pájaro que emigra?,
¿al cielo vestido de rojo?
¿un corazón que aprende y es aprehendido?,

si el amor siempre vuelve
porque siempre hay una muerte,
¿a qué sabe la muerte?,

y mil manos para tocar el mar,
y mil olas sin tiempo.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Mi mujer cercana

Mi mujer cercana

 
Si te dijera amor mío
que te busco siempre,
y siempre es el espacio
en que te dibujo,
que me vuelvo lento
para alcanzarte en mis sueños,
que me amarro donde imperas
y que en tu tiempo crezco,

si te dijera que anudo mis reflejos,
que mis manos son tu cuerpo,
que mi silencio tu voz,
si te dijera amor,
si te dijera.

Si te dijera amor mío
que cuanto hay en mí son tus ojos,
que me confiesa tu aire
en cada susurro,
que mi boca es tu argumento,
que tus caricias siempre me despiertan
en las mañanas,
que a veces siento tus palabras,

si te dijera que me siento
tocado por tu mirada,
que muero por tu sonrisa,
que te recorro suavemente en brisa,
si te dijera amor,
si te dijera.

Si te dijera amor mío
que me dejo seducir por tu instinto,
que tu sangre me reclama,
que tu nombre me leva en llama,
que te amo de verdad,
que eres ese boleto de regreso
siempre a la misma estación,
el mismo día y a la misma hora,

si te dijera que la lógica de tu mundo
no tiene en mí ni precio ni razón,
que me desarma tu voluntad,
que quiero verte recostada y en mí,
que te quiero,
si te dijera amor,
si te dijera.

Si te dijera amor mío
que me inventas,
que me provocas,
que eres la orilla de todas mis noches,
una promesa,
una palabra,
que contigo me invade el sol
y me abraza la luna,
si te dijera,

si te dijera que te disputo
entre los versos de este poeta,
que codicio tus huellas
como el viento de abril,
que me desnudo mereciendo tu imagen
una y miles de veces,
si te dijera amor,
si te dijera.

Y tus manos a mi espalda,
y tus labios y tu tibieza,
y tu cabello en gritos
ahogando mi garganta,
y mi vientre y tu vientre
y nuestros dedos
reconociéndose alas,

¡si te dijera amor mío
que mi cuerpo te extraña tanto!,
si te dijera amor
que no te amo más,
que te amo como a ninguna.

Nuestro amor es como
el atardecer y la mañana,
muchas veces me preguntas cosas,
siempre te siento mi mujer cercana.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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sábado, 15 de noviembre de 2014

jueves, 13 de noviembre de 2014

Son las llaves

Son las llaves

 
Tu cuarto habla
cuando la noche vacía,
cuando tienes miedo de tu valentía,
cuando desnudos tus pasos
van a mi encuentro lento,
cuando tu cuerpo sin peso se abre,

son las llaves,
la espera que espera,
como el sol que aguarda
a la luna y sus estrellas.

El suelo da forma
a la piel que suena,
como si una maestra cerrara los ojos
a los ruidos de afuera,
y abrazas tu sangre,
y tus dedos se despiertan amantes,
son las llaves,

para entrar a la morada,
para abrir la puerta esperada,
para vestir con fantasía
lo contrario a sentirte perdida.

Tu boca practica tu mente,
tú sabes de las almas que van y que vienen,
y te hundes en un profundo ritual de caricias
por todos lados,
como esclava de un deseo
que sólo pueden tus manos,
y te quemas y te viertes,

son las llaves
que te persiguen,
ahora libres,
ahora cansadas,
son las llaves acometiéndote con fuego,
como un rayo azul desde el cielo.

Y te acompaña un tren nocturno
hasta por el diminuto agujero de la cerradura,
y sientes la noche blanca,
y tú la dimensión y el poderío del aire,
y sientes entrar a mi casa
como a una nueva mañana,

son tus llaves,
la de los árboles que se agitan
en un rumor de pájaros,
son tus labios que conservan
la poesía de las hojas,
son tus ojos,
y mi mundo y mi forma precisa.

Y te siento,
y cobras vida en mí
y en cada signo encerrado en este papel,
y confuso y sorprendido
me siento niño,
y entonces le doy vuelta a la espera
hasta terminar de abrirla,
con tus llaves,

y paso mis dedos por estas palabras
sintiendo tus dedos, yo,
¡qué tantos hombres he sido hasta conocerte!,
la piel que te eriza y distante,

son las llaves,
es el amor,
yo diviso su anchura,
yo me desangro en tus ponientes.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Tiempo

Tiempo

 
Vine un día buscando
un poema que escribirte,
y me encontré con piedras,
estrellas que supo el cielo
tender a mi paso,

llegué un día buscándote
mientras Tandil llovía y quería,
y el tren se acercaba silbando,
y te pedí:

dame tiempo para trabajar,
quiero construir,
dame el tiempo de pensar,
quiero de la razón su poder,
regálame tiempo para amarte
y ser amado por ti,
enséñame a jugar,
quiero el tiempo secreto de la niñez.

Y fue después de un simple verso,
de una rima que supe en tus labios,
que pude encontrarte en la noche
andándote entre caricias,

y justo después me empezaste a contar,
que me amas desde siempre,
que el azar juega a nuestro favor,
que tu lucha es el amor,
en estos días y seguirá,
y me pediste:

dame tiempo para leer,
quiero saberte y saber,
dame un tiempo para soñar,
como si los sueños fuesen un carruaje
tirado por olas de mar,
dame el tiempo de poder mirarte,
todo y alrededor.

Y por delante de tu voz,
bajito como un suspiro
te dije TE AMO,
te amo con un amor que sabe a beso,
a cielo que se trepa con los dedos,
a pasión que embriaga
y los dos tomados de la mano,
te amo como siempre,
con la libertad de los pájaros,

¡y tú le gritaste a esos pájaros!,
lo recuerdo bien,
y tú reías y agitabas los brazos y decías
¡estoy loca!,
y yo contigo,
loco por ti,
y nos pedimos:

quedarnos juntos el tiempo,
hasta que nuestras lágrimas insistan,
conformarnos con el blanco pan
y la frescura de una sonrisa,
cuidarnos hasta el miedo y una vez en él,
enfrentarlo cara a cara,
y si es preciso sangrar
hasta los amados hijos.

¿Dónde has estado este tiempo
que llevo de cuarenta y nueve abriles?,
se lo pregunto a mi tinta,
se lo pregunto a tu alma,

¡te estoy haciendo un destino aquí mismo!

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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Parte

Parte

 
¿En qué parte de ti me quedé?,
¿en tus ojos?,
mis sentidos te escuchan,
mis latidos te abrazan,
mis manos se deslizan desnudas
toda vez que te pienso,
es decir,
todo el tiempo,

eres parte que me toca,
que me siente,
que me besa,
que me ama,

¿en qué parte de mí?,
¿en qué parte?

¿En qué parte de ti me quedé?
¿en tus labios?,
mis caricias son de suspiros,
mi silencio goza de tus costados,
soy parte de esa mirada que a la madrugada
te despierta confusa,
que te derrama
y te ciega
hasta que repites mi nombre,

eres parte que me llena,
lo grita mi corazón,
eres parte incansable,
mi más dulce capricho,

no es lo que crea,
si me inclino como un torrente
ensanchando tu río.

¿En qué parte de ti me quedé?,
¿en tus manos?,
tuyos los álamos de este amante,
tuyo mi pecho como dos campos,
tuyo el amor que con amor me asomo,
tuyo mi rostro que es dos veces en tus pupilas,

eres mi parte más cierta,
mi modo de ocurrir,
ese mirar que por mirar nunca se cansa,
mi desnuda claridad,
mi alma,

no es que no te ame,
si te pienso en las letras y en las cosas,
no es que no te encuentre,
si te miro cuando mi cara en el espejo.

¿En qué parte de ti me quedé?,
¿en los besos?,
estás en mí como entre pañuelos,
versos, cartas,
como en una tarde de otoño,
como una ardiente flor,

eres mi cuerpo
vibrando en todas las direcciones,
entre las horas y para siempre
para seguir amándonos,
eres hoy, mañana y todavía,

¿en qué parte de mi noche interminable?,
¿en qué parte de mis días?

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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domingo, 9 de noviembre de 2014

El amor es cosa simple

El amor es cosa simple

 
Tiene miedo y él la abraza,
la necesita,
y ella murmura que lo ama,
sufre por la distancia
y él le dice del poco tiempo que falta,
la busca sin hallarla
y en ese momento le escribe,
¡te extrañaba!,

el amor es cosa simple,
es urgencia,
y ella y él resumen los pasos.

Ella le dice aquí estoy,
hay algo en su mirada,
y él sin mediar palabra desemboca en sus labios,
con un cauce infinito,
ella, con un amor despacito
despierta en él sus caricias,
como desnudando a la luz,
él, sin barco y sin puerto la navega de inocencia,
ella y él como dispuestos a manejar el viento,

el amor es cosa simple,
es un poquito de ensueño
debajo del alma.

La belleza es un espejismo,
un abismo del mismo amor,
ella repite su nombre sin equívoco,
él siente de su pincel el calor,
ella le entrega su piel,
como quien duplica un suspiro,
él con su voz la deshoja sutil,
él con su piel acepta todas sus musas,

el amor es cosa simple,
es un camino de piedras y sequía
y brazos largos de pájaros,
ella y él llevando un mismo río de la mano.

Es manantial vuelto ramas,
y hojas de fresca llovizna,
ella y su mano de luna,
él y su mano de sol,
es un silencio que espera
en claras mejillas,
ella en sus pupilas,
él refugiado en su espacio,

el amor es cosa simple,
es algo que impera y vence y parece un espejo,
es un árbol añejo,
ella cantando su canto,
él su aliento.

Es un poeta que por su camino
significa todo lo que hay,
ella y la cita de aquella tarde,
él tendido en sílaba desparramada y tierna,
sin más arma que un verso
el amor siempre es poco a poco,
ella y él amaneciendo sus cuerpos,
ella y él seguros de saberlo todo,

el amor es cosa simple,
basta con abrir los ojos,
y ella lo quiere con él,
y él es su nueva ella.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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viernes, 7 de noviembre de 2014

Y empujándome el amor

Y empujándome el amor

 
Esos brazos que me arranca,
la mujer,
pasión de mi alma,
esa vista como en las noches,
serenata,
que acompaña mis caricias
en amorosa ventura,
que parece que se apaga
al saberse fugaz,
pero persevera,

un aliento cara a cara
sugestivo de la voz,
y palabras que se imaginan entre besos,
y empujándome el amor.

Bastaría si sumara su silueta a mi piel,
si gozara como desierta
provocada por el asombro,
alcanzaría con sus ojos
y la palma de sus manos,
con el sol y la luna y las estrellas
como quien sueña,
como toda huella,
que suele borrarse después de la lluvia,

y como ramas a mi cintura
yo quiero tus redes,
en la mañana azul y también
en los leños atardecidos,
y empujándome el amor.

Que me prodigues un abrazo
de tarde en tarde,
eso quiero,
hasta las doce horas del día
y las doce de la noche,
donde el horizonte derrama su rigidez
y desaparecen las damas y los señores,
y quedan los amantes,

como un broche del alma
para abrirse a la vida,
para que te encuentres
sólo conmigo,
y empujándome el amor.

Si por simple pudiera explicarte
lo que por mis fibras estalla,
para amarte debiera rozarte,
como roza una brisa
rauda y ligera y perdida,
y que me sepas en mi acento
y tu boca a mi boca unida,

¿por qué te amo si no te miro?,
¿por qué te amo?,
y no es poco,

y empujándome el amor,
como si el aire no fuera bastante,
como quien corre y se desangra
para tu cuerpo y mi cuerpo juntos,
y empujándome el amor,
para recomenzar.

Tinta de Sangre
Marcelo Roberto Galán Capel
Namaste

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