viernes, 6 de diciembre de 2013

Tu noche en mis ojos mira

Tu noche en mis ojos mira

 
Hacia la luz de tu cruz,
porque eres sangre de mi tierra,
el aire de mis aguas
y los silencios que me abrazan,
porque cuando repito tu nombre,
me vuelvo pájaro en el hombre,
y descansado vientre fruto de ríos,
valles y recuerdos.

Hacia los sueños de tu cruz,
sintiéndome pescador sin red
en un mar de peces secretos,
porque los cielos de pronto saben,
porque mis manos se vuelven cenizas
cuando mi alma no sigue tus pasos,
raíz de mi corazón junto a ti,
desnudo, descalzo y muriendo.

Por los senderos de tu cruz,
hasta el final de la estrecha hija,
punta de lanza y herida,
de frente raída de espinas
y abrumador perdón.

Perdóname Padre,
perdona mi libertad de aurora,
la vez que escapé de las sombras negando mi destino,
perdóname Padre el frio,
de la espada que combate en las bocas,
perdóname ser quien provoca,
los clavos de tu madero.

Tu rostro nace en la cruz
de la esperanza que me guía,
tu noche en mis ojos mira,
la calidez de mi arena esclava,
mi mano extendida hacia ti,
como una voz que nace de nuevo,
las rosas suenan rojas y lejos,
mi trigo es un jóven dolor,
es tu amor una larga mujer
que despierta de tanto en tanto.

De mi promesa alta tu cruz,
de mi cuerpo de lado,
la fragancia de tu hierba mojada y abierta,
frente a ti una dura piedra, mi ego,
en mi cruz tus alas y mi sed y mi hambre,
latido de viento y lluvia,
de tu cruz una ola que cae,
de mi cruz,
un silbido muy bajo que invade mi camino.

¡Tú dictas mis poemas sin saberlo!

T de S
MRGC
Namaste