domingo, 8 de diciembre de 2013

Tú, mi musa

Tú, mi musa


Cuando dejó de llover,
el sueño aún estaba allí,
tus labios desnudos como el atardecer
en la transparencia,
ese velo que borra el día y hace
que los pájaros sientan nostalgia,
ese cuerpo que sin aire bordea mi boca,
como el horizonte abrazándome,
dejando tu nombre en mis mejillas
y un poco más.

El verso escribióse en silencios,
la soledad buscó en cada latido su refugio,
pudo más el camino hacia el corazón
extenso de paisajes,
que el miedo a cruzar el amor por el lado del sol.

Ya ves,
te nombro sin nombrarte,
mis palabras son la presencia cierta de las
hojas que te inventan,
mi lecho es arena en flor
ante la certeza de tu luz desordenada.

Cuando dejó de llover
un suspiro te pensó al tiempo de una lágrima,
te pensó en la penumbra,
te pensó creyéndose tu cuerpo,
te pensó sin pensarte
como las voces que callan, que mueren a
la espera de las puertas de ti.

Esas gotas rebeldes en el marco de mi ventana
se parecen a tus ojos,
tu mirada que cuando se marcha
deja tu sombra al amparo de la luna,
como sintiendo otras vidas,
como deseando otras formas,
lo cierto es que me pierdo estando fuera de ti,
pero a la vez estando.

Tu aliento llora nubes en mis besos,
danzan al aire mis párpados como ese sueño
que todo lo envuelve,
mis pies mojados,
mi vida dejándole el color a un viejo árbol,
las hojas nuevas cuando deja de llover.

Cuando dejó de llover temblé en la voz,
se agitaron mis labios
y te miré mirándome,
como caminante de una canción,
como ese comienzo de inocente sensualidad,
como esa belleza a trasluz que sólo al amar,
que sólo al besar,
que solamente tú.

Cuando dejó de llover,
un dulce deseo a burbujas el cielo concedió.

T de S
MRGC
Namaste