sábado, 14 de diciembre de 2013

Tormenta de amanecer

Tormenta de amanecer


Reconozco el amanecer
por tu aroma,
sabes a tormenta,
a la hoja en la ventana,
a la mano en el viento,
a la mañana y sus lágrimas
cuando la lluvia y su voz,
es que contigo hay almas,
como puertos aún no descubiertos.

Escribo pensando en ti,
aunque en realidad lo que quiero es
recorrer tu cuerpo, y me planteo ...

"besarte para estar contigo,
estar contigo para besarte".

Sé que algún día sabré lo que es amarte,
amarte desnudándote los ojos,
deteniéndome en tu boca,
convencido de que soy quien provoca la
entrega de tu piel,
y maquillar con tu nombre y con mi nombre
al infinito, como un árbol que nos mira
y en su mirar, los labios, como un
mar dormido que simplemente espera.

Te quiero,
como se quiere esa mariposa que a punto está
de exiliarse, con mis pies desnudos,
con mis verbos en la distancia,
te quiero como la sangre que ansía dejar de ser tinta
para quedarse en tu avidez,
como un verso blanco amando el amor desnudo,
como un pájaro que te dedica sonrisas,
te quiero y de ti estoy prendido,
de ti y de tu silencio.

El paisaje de tu tormenta me respira,
eres el lecho de mi cuerpo,
la flor donde descanso,
mis besos entre palabras,
no tengo color, salvo en tus sueños,
se desordenan mis cielos cuando te nombro,
mis miradas se vuelven dos, al pensarte y no pensarte,
si no pensarte es morir, como muere el ocaso en un suspiro,
si pensarte es la orilla de un río,
creyéndote el propio universo que corre sin pausa.

Amaneces y eres gotas peregrinas
como mil vidas, acaricias,
todo lo llenas de brisas,
senderos risueños dejas en los cristales,
la nada carece de huellas pero no así tus pasos,
estás en las palabras no dichas,
en las promesas como alondras,
en la lluvia que no llueve y es tormenta,
en las piedras al borde mismo del abismo
como sueños del acantilado.

Algún día seré ese instante,
y sin miedo al amor seré tu amor,
y sin miedo a volar seré tu vuelo,
porque te hallo en todo,
porque te quiero.

Te llamo sin ninguna intención
de que me digas "aquí estoy",
me basta con sentirte revoloteando en mi pecho,
imaginándote en el tiempo,
esperándote para siempre,

y para siempre es un final
que ni siquiera ha comenzado.

T de S
MRGC
Namaste