miércoles, 11 de diciembre de 2013

Para que tú existas

Para que tú existas

 
Existir,
¿puede existir la mirada sin un reflejo?

Para que tú existas,
mis palabras,
para tu caminar descalza,
las huellas que en mi piel ha dejado el amor,
como las olas en la arena,
una contínua promesa de secretos,
a veces desnudos y otros,
un mundo de lunas que sólo existen en ti,

para que tú existas,
mi lejanía,
una voz apenas oída, más que mía,
la cárcel de un viejo dolor,
mi sangre que a veces huye de mis días,
volviendo mi vida un lamento de senderos inconclusos,
de murmullos,
de soles sin su árbol, de pasos,
en una tierra que se debate
entre el desierto y el espejismo,

para que tú existas,
mi camino,
acostumbrado a la tristeza y al decir del viento,
y a los sueños de amor que por amor mis manos,
¡aquí me ves!,
al igual que tú, descalzo,
mi cuerpo se ha vuelto barca que
en la mansedumbre espera,
mis estrellas un sólo existir,
para que tú comprendas,

para que tú existas,
mi ayer,
mi recuerdo que se muestra como en aquel último otoño,
corazón de agua,
crepúsculo en el alma y un poema,
princesa que me sueñas como un deseo que emigra,
brisa que me anhelas,
como una brasa en mis pájaros,
tus brazos al cielo y mis ojos,
mis ojos que caen como hojas secas,
para que tú existas,

para que tú existas,
mi orilla se ha vuelto náufrago de una sombra azul en el alba.

T de S
MRGC
Namaste