miércoles, 25 de diciembre de 2013

No a tu lado sino contigo

No a tu lado sino contigo

 
Desnudo,
así como la roca se abre
a la flor, y el viento, amor que
siempre rescatan los poetas,
piel que acecha con anhelo
profundo buscando las palabras,
desnudo como un rayo de sol,
entregándote mi cuerpo,
para que me encuentres a la orilla del olvido,
para que me mires como se acaricia el agua,
desnudo y tú perdiéndote anónima,
desnudo, no te pertenezco
y sin embargo me tienes.

Sintiéndome,
así como el silencio insiste en la noche
y el desvelo te aguarda,
y se deforma tu piel entre hojas blancas,
y te declaras impura,
y te abrazas a los sueños,
y tus manos se entregan a los placeres prohibidos,
abandonándote, bajo una seda de tempestad,
caída, resonando en mi pecho,
libre, el papel no es límite donde mi nombre,
donde el deseo, donde tus alas mientras crezco.

Allí,
donde tú exiges un dueño sin más
horizonte que mis ojos,
donde sin saberlo eres fuego
prontamente en ruinas
para renacer otra vez, y otra y otra más,
ante el umbral de ti misma con los ojos
y las manos sedientas,
como un aliento sediento que se postra,
allí, siendo la forma y las ansias,
el huracán y el amor,
enamorada,
y yo el hombre enamorado
que te beso como nunca,
y te encuentro.

Desnudo,
abriendo entre tú y yo un eco
en la voz que vive intensamente,
y entonces dos cuerpos se aman,
y entonces se mecen,
y entonces las manos,
aire buscando algo a cambio,
gesto grácil,
cielo ligero,
una dulce silueta sobre el lento lecho
para que ignores mi sombra,
para que me halles tendido, desnudo,
y el tiempo insinuándose,
no a tu lado sino contigo.

Contigo,
como una sola hoja girando
y girando vuelta suelo,
para que te levantes como un trozo de vida,
y me toques,
y me llores,
y te vuelvas el despertar de cada alba,

desnudo,
igual que tu boca,
idéntica a mi piel.

T de S
MRGC
Namaste