martes, 3 de diciembre de 2013

No tardes

No tardes

 
Avanzada la noche
pienso en esas aves,
en las hojas que suele el viento
desnudar de los árboles,
y en mis mejillas frías.

Me levanto suspirando,
me lavo las manos como deteniendo el tiempo
y parece dormir la calma, mientras la luna
en lo alto, en la ventana y el espejo,
abandona algo de su piel.

No sé si usé palabras,
si de pronto confundí los nombres,
si la medianoche se acurrucó en mi pecho
con tanta fuerza, que apenas pude respirar,
¡sentí un beso!,
¡tan profundo y lento,
tan voraz y delicado,
tantas manos!,
que fue distinto, como un río nocturno,
como un extraño que se volvió justo hacia mí,
para ver quien lo llamaba.

En un sueño aparente ante mis ojos,
me sentí enamorado,
la herida estaba abierta,
dije - ¡soy tuyo!,
¿acaso no me ves?,
tuyo, luminoso en tus sentidos,
suspendido de tus dudas,
tuyo el amor de tus pasos y tus silencios,
y en el mismo lecho,
tus brazos y mis brazos codiciosos.

Vuelvo a la cama,
aquellos suspiros dieron lugar a un rastro
de respiración como en cauce,
como si la brisa se mostrase muda
y el amor un solo instante,
como si probar la existencia fuese un soplo,
y mis ojos cerrados envolvieran tu cuerpo,
como un espacio posible entre
tu alma y la mía.

¿Por qué te encuentro fugitiva?,
¡no tardes!,
¿por qué estás vacía en mi boca
y verdad en la espera?,
¡no tardes!

Imprevistamente levanto mis
hombros hasta mi sombra,
mi voz,
el cristal de mi voz siente tu rostro,
primero un aire lento,
después un silencio delgado,
y el momento es un papel como un reflejo,
¡no tardes!,
quietas las palabras,
un poema libre nos hará despertar.

Avanzada la noche mis manos a prisa,
tus ojos, mis ojos,
¡no tardes!,
una página en blanco es la calle de tu mirada.

T de S
MRGC
Namaste