lunes, 30 de diciembre de 2013

Cuídame

Cuídame

 
Que mi razón sin tu cielo
no sabe volar,
que mi sentir al quererte amar
piensa en ti y en un para siempre,
¡cuídame!,
que tu sangre es mi caudal y mi centro,
como se cuida la vida en dulces trazos,
con un pincel de pétalos y mejillas,
¡píntame!,
y en mis noches sin tu amor, cuídame,
y abrígame, con la quietud de tu boca.

Cuida mi sonrisa y llévala sin prisa,
cuida mis brazos y la fragilidad de la luna
cuando se acuna en ellos,
cuida mis deseos, cuida mis manos hasta mis dedos,
cuida el recuerdo de aquel día,
desde tu hola, soy la persona más feliz.

Sé que te he esperado,
cada instante que pasó me sentí tuyo,
confiándote,
mirándote,
sabiéndome tu amor y tu verdad y la mía,
acariciándote toda vez que hablaba contigo,
cuidándote,
cuando las ilusiones son ternura y todo,
a veces, abrirse al mundo es recibir heridas.

Cuídame,
como a la luz que deslumbra en el umbral,
como cada te extraño que a cada minuto te hace
más y más mi mujer,
¡cuídame!

Sin saber quien eras siempre te llamé,
mi alma te sintió en cada sueño que no quise aceptar,
y entonces la palabra se volvió verso,
y el verso se vino poesía,
y el poeta se sintió universo,
tu universo, tu vida,
y se condenó a esa armonía de tus colores,
a ser el cortesano de tu arte,
a seguir siempre adelante sin pedir ni una oportunidad,
ni corazón, ni mente,
tan sólo que de tanto en tanto, pensaras en mí.

Y hoy te pido me cuides,
¡cuídame!,
como ese beso que se niega esperando una caricia,
como esa mirada que no se ignora,
como ese abrazo que se desea en el cuerpo,
que es completamente tuyo,
que es lo mejor de mi vida,

¡cuídame!,
tocando mi piel con tu tibieza,
sintiéndome con tus labios y
tus ganas de mí.

¡Sólo quiero estar contigo sin salir de casa!,
y abrazarte,
y tocarte,
y besarte,
y tenerte mía y yo tuyo y así,
como un cuento sin final.

¡Cuídame despacio!,
quisiera que llegues luego,
apenas terminado este poema.

T de S
MRGC
Namaste