lunes, 11 de noviembre de 2013

Silenciosamente me haces falta

Silenciosamente me haces falta

 
Tú me haces falta,
como el pleno gozo de euforia
simple que se apodera de tu rostro,
cuando me dices TE AMO me haces falta,
como el curioso ventanal que se
desnuda  en alondras,
jugando con las sombras del viejo árbol,
mientras nuestros hijos suceden alrededor,
me hace falta tu amor,

tú me haces falta,
como la palabra mayor de un barco que naufraga,
que entrega sus alas al infinito que lo acoge en pedazos,
silenciosamente me haces falta,
como el abismo sin límites de pan,
cuando el mar se vuelve una estrella y las promesas,
una sirena que siempre de noche a veces inventa mi vanidad,

tú me haces falta,
como el asombro que aguarda en mis sueños,
como la impaciencia de saber que estás pero aún no
puedo verte, me hace falta tenerte, y morir,
bajo el cántaro eterno de tus dos bocas,
una, la que sonríe y sonroja cuando te beso,
otra, el deseo que brota por mí desde tu alma,
me hace falta la calma, que espera por tu Dios,

me hace falta tu amor,
y los ojos en llanto cuando te pido me salves,
me rescates del ayer que vacila aún en mi sién,
a veces me acobardo y me hacen falta tus hadas,
y que siembres en mi libertad deshojando mi inocencia,
me hace falta la sospecha de imaginar sin ver,
de creer sin hablar, porque el amor para mí es cosa seria,
un segundo natural donde dos cielos se encuentran,

me hace falta enamorarme,
y el milagro de saberte aquí.

T de S
MRGC
Namaste