martes, 26 de noviembre de 2013

Mira las horas

Mira las horas

Mira las horas,
un solo espacio de tiempo
separa tu vida y la mía,
un solo espacio,
como esa voz que no conoce
el camino, hermana del destino,
como esa liviana sombra que
persiste entre tanto remolino,
como esa palabra dicha al oído,
y tu mano húmeda sobre mi mano tersa,
y tu abrigo en mi pecho como aquella ternura.

No temo quererte, es más,
mi cabello suelto es la muda costumbre
de esperar por tus dedos enredados en él,
por tu perfume
que dibuja silencios en mis labios,
por ese amante que precede al amor
aunque no haya huellas en mí de tu presencia,
mira las horas,
es inevitable esta habitación que se rinde a ti,
a tu nombre,
a tus sueños,
a ese respirar cuando caminas y te hace
la más querida,
mi más querida.

Este café parece cortar las distancias,
creo que lo sabes,
soy quien te despierta en las mañanas,
quien pasa por tus ventanas cotidianas,
quien cobija tu cuerpo cuando descansas,
¡te quiero!,
no sé si aún me quieres o si esperas verme,
¡pero te quiero!,
como se quiere esa muerte lenta que es dormir
junto a quien se ama,
como se quiere ese breve amor que dibuja
corazones en la espalda,
como ese anhelo hasta que el beso roba,
y una brisa es lo que queda de mí y lo que queda de ti.

Hay árboles azules,
el cielo parece haber dejado
pedazos de sí en sus ramas,
el amor no quiere saber,
simplemente va juntando las hojas
cual papeles de recuerdos, que el
viento ha regado a su paso,
son otros tiempos del mismo tiempo,
la ansiedad de esa puerta, de esa boca,
ese pequeño instante que provoca
cuando llevo mis manos a mis ojos,
y una poesía brota, así como así,
algunos verán lágrimas,
¡son los que no saben de este amor!

Mira las horas,
sin ti digo tu nombre,
te tengo por momentos,
de la penumbra cuelgo mi piel,
no hay excusas para otra taza de café
más que seguir escribiendo,
máxime sabiendo que no dejo de pensar en ti.

T de S
MRGC
Namaste