martes, 19 de noviembre de 2013

Me acostumbro a ti

Me acostumbro a ti


Como un espejo,
le niego a la
luna su nombre
y tiemblo en los brazos
del cielo, cuando ya tarde
descansa en el mar.

En la frontera del ventanal,
arrumbado mi deseo
que mi corazón acaricie mi cordura,
que mi costado
se haga húmedo de tus ojos,
que mis manos te recorran hasta
sentir tus latidos,
que mi boca sea el rumbo buscado
cuando tú te deslizas,

porque me acostumbro a ti,
porque soy brisa,
la flor del aire que sólo vuela caminos,
el ave que es juego villano de dos siluetas.

Me importa
cada suspiro que guarda mi alma,
cada grito de mi memoria,
cada lágrima que dice AHORA,
cada conciencia que se astilla en mi pecho
dejándome desnudo entre tanto viento y sin hablar,

me importa porque es mío el cuerpo en el que caes,
porque mía la palabra
como quien mira por primera vez,

porque me acostumbro a ti,
porque en lazos escapo del silencio
para hallarte en los rincones con la piel intacta,
porque me arrastro por el mundo con la ternura del sol
y me vuelvo a enamorar entregándote mis manos,
acostumbrándome a ti,
a esos reflejos que bregan ser brillo en tu mirada.

Me acostumbro a ti
como el iris a la luz que llena,
como el fuego a ese momento transparente y vacío,
como los fragmentos que esperan la condena del infinito,

me acostumbro a ti,
¡despierta!,
¡sé mi cómplice!,
que tus contornos se hacen míos,
que distraes mi razón,
que me llamas a gritos,
que mi cuerpo no queda en el olvido.

T de S
MRGC
Namaste