viernes, 15 de noviembre de 2013

Las 4 y 8

Las 4 y 8

 
Las 4 y 8 de mi reloj
han dado la hora,
¡tómame ahora que es tiempo!,
que mis manos húmedas,
que mis dedos crecen,
que voy voceando el aroma del
viento cuando escribo,
que me agito en mariposas como
la brisa danzante en los trigales,
que requiero de tu piel,
de tu pelo y de tu boca,
ahora que las 4 y 8 han quedado clavadas
en mis ojos, y TE AMO con un amor jóven,
con aroma a dos cuerpos que se deslizan.

Te doy mi alma desnuda,
mi falso pudor sereno,
mi pensamiento sin velos,
mi cuerpo temprano para hablarte de amor,
un amor de ramas grises pero con cientos
de árboles, una quietud que a la mirada ligera
parece triste pero, es un capullo que se viste de acentos,
un huerto diluído en la tarde apenas ocaso,
un imprevisto de tu mano en mi mano,
una promesa en los labios,

las 4 y 8 son un amante lento y grave,
un instante vibrante,
un murmullo suave.

Iluminan mis párpados el momento desnudo que te siente,
rebosan mis latidos como viviendo en un reloj
equivocado, pero son las 4 y 8, no hay error posible,
el sonido de la lluvia sobre el sueño, me ama,
y la verdad se descuelga y me condena sin importarle nada,
como si buscarte sea presentirte,
si escapar fuese quedar atrapado de las horas,
de las 4 y 8 adormitadas formando una sola palabra,
una mirada que sólo habla,
un beso adolescente,
un abrazo con consecuencias,
un reloj y arena acariciando mi piel y mi cama.

No se necesita estar presente para amar,
en ocasiones el espacio es creer,
es pretender saber que estás y que eso sea suficiente.

4 y 8 la misma hora,
y la valentía del recuerdo,
y el ego que se marchita cuando no se esconden los misterios,
y te siento deshojando cientos de sentimientos,
¡y te siento!,

¡las 4 y 8 de mi reloj han dado la hora!

T de S
MRGC
Namaste