martes, 5 de noviembre de 2013

La causa

La causa

 
Me veo,
por encima de mis
hombros me percibo,
empujado a quererte cada
vez que respiras.

Si mirarte sin tenerte
es desembocar en palabras,
entonces me encuentro,
todo en mi pecho,
todo en cada rincón en
donde tus ojos quisieran,
y la intensidad de mi sangre pudiera,
y la suma del aire, besos por venir.

Me veo,
vengo rodando por palpitares
que pocos perciben,
mi boca cerrada a la edad,
mi pelo libre,
como libre el camino de
cada trueno sin salida,
broto, vibro,
soy un callejón del amor,
un árbol solo que siente el
arrullo de la humedad,
que sabe de la verdad
de una puerta de par en par,
de un hijo,
de una sola rosa,

me veo,
soy aquel horizonte
por donde no puede pasar la vida sin emoción.

Si tocarte sin manos es como pasos en el mar,
entonces mis alas están muy lejos,
son como una torre muy alta,
como el alba que sabe de pájaros,
como un niño que quiere todo y ahora,

todo es movimiento,
la sombra y la luz, el silencio,
el desierto que calma el oásis,
las arenas que nunca son de dos,
tu cuerpo, el mío, la luna y el sol.

Mi amor empieza como un amor de mortal herida,
que vencedora me escoge,
que es verso de mi primer sueño,
que contemplo cuan pecado,
que es la fuerza de mi deseo,

y yo me veo,
esquivo de lo que más quiero,
¡cuando al corazón me vienes,
mi corazón se ve!,

será que TÚ eres la causa
de ser yo mismo.

T de S
MRGC
Namaste