miércoles, 27 de noviembre de 2013

Gustándome

Gustándome

 
Desperté y ahí estabas,
gustándome,
tu boca intacta pese a tanto beso,
tu cabello húmedo,
tus caderas en un ritmo como
si aún me sintieras,

¡fuiste mía,
y la inquietud de mis fibras,
y mis manos asidas a tus manos,
y mi sangre que te habita, mía,
con un amor de agua viva que
atraviesa y cautiva, mía!,

mientras mi aliento
juega con el viento
y acaricio tu cuerpo,
gustándome una vez más.

Mis ojos bohemios germinan en flores,
capullos de mis deseos,
mis labios tendidos contemplan el
laberinto de tus brazos,
y me siento dueño de un pedazo
de cielo mientras te observo,
celebrando el espejo de tu cuerpo
que es mi cuerpo, aún sediento,
demorando tu actitud de entrega
y mi actitud labriega, gustándome,

así mis pájaros,
mi ansia sin límite,
mi camino, cauce de mis palabras.

Despertaste y yo ahí estaba,
mostrándome desnudo,
erecto, sabiendo a tus labios,
ofrendándote mi dulce veneno,
y tú mostrándote desnuda, extendida,
temblando entre versos reclamándome savia,

ya me conoces,
en mis muslos guardo pétalos,
silencios de besos suaves,
naves pudorosas convidadas al placer,
como una conjunción de amores,
amantes oficiándose con fervor y con belleza,
hacia un cálido refugio donde morar.

¡Me gustas!,
una mano furtiva se desliza por tu piel,
por tu húmeda piel recuperando tu voz,
a mi lado yaces,
tus pechos nacen,
la tersura de tu vientre es mi
ternura, y te miro,
como se mira esa cadencia
que suena a suspiro,
y te beso,
con largos gemidos de locura
y más locura,
y te amo,
con ese grito tan guardado que es
libertad descubierta, y fruto,
y bruma que se abre al tacto fondo de una caricia.

Gustándome me cubro de ti,
arrebatado de ti,
resbalando como un roce breve, fugitivo,
como el aire que encierra un latido entre
tu cuerpo y el mío,
sabiendo que ese momento es para siempre,

¡para siempre!

T de S
MRGC
Namaste