viernes, 29 de noviembre de 2013

El madero de mi piel

El madero de mi piel


¡Entonces mírame!,
como a la lluvia que ni sujeta
del cielo ni herida del aire
se columpia y se desliza por los paisajes,
sin tiempo,
con los ojos profundos y abiertos
como si me miraras desde dentro,
como si con pasos suaves y rumor de sílabas
fueses ese instante que le pone tu nombre
a cada estrella,
para extrañarte como nunca,
para esperarte como siempre.

¡Entonces háblame!,
aunque para ti soy como un sueño lejano,
tuyo, mi último pensamiento de cada día,
tuyo, mi rezo al despertar.

¡Entonces ámame!,
pero con un amor más allá de la palabra,
con ese amor que puede sentirse tan sólo
con la cercanía de los labios,
con los brazos que cobijan,
con la dulzura que se sostiene,
con esa voz cuando dice TE AMO,
que es la poesía más bella que se pudiera escribir.

¡Entonces camíname
añorando el regreso!,
sé mi camino y mi cambio,
¡llévame contigo!,
que tu alma luce los vivos colores de mi mente,
que en las noches soy cómplice de tu silencio,
terciopelo que llega como un bello manto,
anaranjado amante que no has podido olvidar.

El madero de mi piel te reclama niña,
con cada letra,
tengo el corazón expuesto al mejor lienzo
de tus manos,
te dibujo en un tierno fresco plagado de vientos,
tengo el deseo y tú tienes la fragancia,

tengo el dolor de no tenerte
y tú el valor de la distancia,
tengo el puente entre nosotros
y tú la locura de llegar sedienta,
tengo lejos el olvido
y tú la princesa de mis cuentos.

¡Entonces hay amores que duran para siempre!,
que la nostalgia rima,
que el deseo permanece,
que una lágrima siempre seduce a la luna
entre el partir y ser libre,
que la brisa es el roce de una caricia,

¡entonces dibújame sobre hojas de agua,
que yo haré lo mismo!,

desde que yo TE AMO,
he aprendido a vivir intensamente.

T de S
MRGC
Namaste