miércoles, 6 de noviembre de 2013

Deja que el amor

Deja que el amor

 
Tu nombre acaba en un
suspiro piel adentro,

si, tu nombre.

Miro al cielo, y un beso
parece enmarcar lo que miro,
lo que espero,
lo que resta,
el quererte como te quiero,
todo lo que permito está allí
cuando te pienso,
como si la vuelta a tus dedos
no tuviera recuerdos,
y mi alma,
y mis sueños, simplemente a tu lado.

Un capricho me mira pero nada hay,
una voz sin párpados se diluye en el viento,
¡búscame! - murmuro -,
¡no te detengas!,
dile a mi corazón que es tuyo,
que ya es tiempo,
no hay vacío cerca,
ni contigo sin tus brazos,
tu nombre duerme en mis caricias, ...

tuyo, soy la respuesta a la pregunta que
no le has hecho al alba.

Cuando quiero estar cerca de ti, rozo mi piel,
imagino tu aroma,
cierro los ojos y te contemplo,
dibujo en mi razón todos tus aires,
tu brillo,
tu desnudez y tus silencios,
y me hago palpitar descreyendo del "no puede ser",

¡puedes!,
te yergues en mi entorno,
sin comprenderlo me respiras,
me descubres por debajo,
me prolongas,
me sostienes,
desmenuzas las sombras de la noche
hasta agarrar tus manos con las mías,
tuyo, como si de tus labios dependiera.

Digámosle al amor que ha ganado,
que el deseo se deshoja en nuestras ropas,
que no tenemos miedo a encontrarnos,
que no importa cuánto hemos caminado,
tú y yo somos la urgencia de estar.

Piel adentro te siento,
la nada nos separa.

T de S
MRGC
Namaste