martes, 19 de noviembre de 2013

Alma mía

Alma mía


¡Qué pobre es el amante
que sólo llega a su boca,
que cree que el café de la mañana
es empezar a quererla!,
¡qué pobres los minutos que dan
vuelta entre los dedos,
la penumbra que cuelga sola de la piel,
el gozo que presiente la distancia,
un poco porque sí,
otro porque puede!

Mis manos libres son la ansiedad
de esa puerta abierta para nadie,
esa dicha que no convida,
esa nube en la tormenta que tiembla,
en mi frente se vienen las sierras de mi lugar,
esas voces que a mi espalda despiertan,
esa cara encubierta preguntando por mí,
como si el horizonte acabara en un nombre,
y ser hombre fuese un verso por la mitad,
entre el cielo y la tierra.

¡Qué pobre es el amante
cuando cae en la rutina!

Me tomo el tiempo para recordarte
con la calidez de tu aliento a mi lado,
con las ilusiones hablando de nuestro encuentro,

¡qué bello es saberte,
y sentirte,
y contar contigo,
y quererte así!

¿Cuán feliz puedo ser sin tus gemidos?,
¿qué tan afortunado soy si me confieso de ti?,
mi amor no admite vanos intentos,
si me quieres, es amor,
si me amas, ven por mí,
¿qué es tu vida alma mía sin mi alma?,
¿una queja?,
te comprendo,
yo puedo amarte más todavía.

No puedes ser mía sin ser poesía,
tengo ganas de mirarte
como una gaviota ligera a los ojos de la mirada,
como ese agua risueña que es una breve palabra,
mirarte a mi lado con esa tentación de dos
cuerpos cuando se aman,
mirarte como el viento
que se mece en el otoño, que es arena cuando besa,
que es de día como de noche
cuando sólo son sueños los que saben.

Si hacia el mar encaminaras tus deseos,
la lluvia le hablaría a tu alma de mí
aún sin verme,
creyéndote de a ratos abandonada,
y entenderás que el amor es siempre el que lucha.

T de S
MRGC
Namaste