sábado, 23 de noviembre de 2013

A tu niña

A tu niña

 
Quisiera volver a tu niña,
esa que palpita en un jóven corazón,
que teme al dolor casi
como una primera caricia,
volver como se vuelve al amor,
al leve roce de las manos,
a las palabras sin palabras,
a la mirada que se siente tan dentro,
a tu niña y ser como soy,
cuando te miro,
cuando estoy contigo.

He aprendido de grande que el amor
es el triunfo de mi alma,
que si pienso más en ti no es
que pierda el tiempo,
el amor pueder ser cielo, infierno,
pero sigue siendo amor,
en la soledad de no darme cuenta que te amo,
en los sentimientos dejados regados por el suelo,
mientras ciego y ¡qué se yo!

Tu niña siempre responde,
es como si las fuerzas ante ti jamás se
hubieran rendido,
tu libertad es mi madurez y mi firmeza,
mi entrega de conciencia es el amor,
y el amor siempre duele,
más, si no me pongo en tu persona.

Saberte niña para mí es un comienzo,
cualquiera diría que tan sólo observo y sin embargo,
inclino mi cabeza hacia atrás para sentir la brisa,
esa que tu niña es recuerdo de mi niñez,
esa que viene,
juega en mi mente,
disfruta un instante y después se va.

Nada carece de otoños si se dejan huellas,
nada se desvanece si las palabras llevan sangre,
no dejas de existir para ser,
tú eres la dueña del silencio,
la que amas con miedo al amor
sin miedo a soñar, la que espera.

Es tu niña el lugar de las cosas invisibles,
como una conjura que atraviesa la calle,
como un caminante que bajo la lluvia vaga,
un cielo hecho con lienzos,
líneas que el tiempo no detuvo
pero que tú no escuchas,
niña, siempre consciente de las primaveras
en los senderos de tu jardín.

Eres un poema desnudo, impredecible,
un desahogo pasional,
eres mi madre,
esa niña que resiste.

¡Duérmete luna,
las estrellas nunca sueltan las manos de mi madre,
siempre están a su lado!

T de S
MRGC
Namaste