lunes, 7 de octubre de 2013

Tú, todo

Tú, todo

 
Y cuando digo todo,
digo la luna que cuelga sobre el mar,
y las estrellas nacientes cuando descanso
la mirada, y las palabras, vibrantes mías,
que resuenan diáfanas en el aire cuando
repito tu nombre, y los bosques y la tierra,
y aquella ola que salpica, y las sombras
de las hojas de nuestro árbol fragante,
recogido en hierbas en mi pecho,

todo, como todos los sueños,
gajos de tu cuerpo creciendo en mí,
y mis flores perennes en rescate
de tu suave aroma,
y los capullos de mi sangre amante,
con ramos de rosas y lilas de albas,
caminando en el sendero por la noche herida
y transparente, como cuando caes sobre mí, vacilante,
valiente, vagando indefinible entre
brumas de aliento bajando del cielo,
con los brazos cargados de vengo, llego a ti y TE AMO,

todo, como sosteniendo un espejo de lado,
de ropas por fuera, de cenizas de alondras por dentro,
como ojos vivaces que suenan a pasos de voz, a brazos,
a libertad de un esclavo, a las garras batientes suspendidas
serenas, equilibradas y en espera, como las promesas que
se vuelven alas pausadas serpenteando, agonizando,
agitadas por el viento, mientras en lo alto de las musas,
se derrama una lágrima en un suspiro,
después de reclinar mi mejilla en tu mano,

todo, como tú, cuando te entregas al sol
poniente en camino desconocido,
mi jirón de lo eterno, mi poesía y mis manzanas,
mi sonrisa de pasión enjaulada en una botella,
mi pino verde, mi quebranto, mi alboroto,
llevándote mi caldeado rostro como el fuego de mi mente,
afluente de mi barca que no acaba de naufragar,

tú, todo, mis puertas sin dueño,
das vueltas en mis silencios como todas mis aves,
que corazonada corres, mía.

T de S
MRGC
Namaste