martes, 1 de octubre de 2013

Portal del sol

Portal del sol

 
En el portal del sol te amé,
al vértigo de la imperfección de la belleza,
incuestionáblemente nuestra fe
nos sumergió en el mar, como amar
con un amor que desespera,
¡tan lejanas las estrellas!, y tú y yo sin dueño,

en el portal del sol, los sueños, inalcanzables,
con la silenciosa tinta de una vida que es campo,
de una sangre que es camino, y de pronto me ví rendido
viéndote en el cielo, ¡con tanta claridad destinada a morir!,
que creí tener razón, vivir no es latir en el corazón,
estar vivo es el sol, dividiendo al mundo en dos mitades.

En el portal del sol fueron dos las verdades,
una perdida, de sábanas frías que saben
de ausencias, otra porfía, que se abraza al
hola del alba, como una sola uva de luz
que vibra en la mirada.

Y me entregué al abrir de nuevas ventanas,
al cantar de las hadas, a las rocas arrumbadas
sin más motivo que aprender de su transparencia.

En el portal del sol tu presencia, y no vi tu mar,
no vi la delgada orilla de ti ni la de los versos
que te nombran, ni más vi las sombras de las
gaviotas en la arena, ni la casa de tu pueblo ni
sus veredas, ni la simple excusa de compartir
todo lo mío contigo, ya no, tan sólo vi el
amor que en su portal de sol, me dejó ser
quien soy, en el contínuo hojear de tu simpleza.

Por el portal de tu sol, mi cadencia,
por el portal de mi sol, tu miel, vuelta fruto de mi tierra.

T de S
MRGC
Namaste