martes, 1 de octubre de 2013

Entrega

Entrega

 
" ... el silencio perfecto
para las estrellas".

Sobre los techos me detengo
a esperar, por ti, por mí,
por cualquier sombra que me
inste, quiero entregarme a mí
mismo por si me necesitas,
por si quieres otra vista al alba,
por si la cama pasea lentamente
y quieres sentirte envuelta
y cubierta de todo,

"el tiempo no es ni antes ni después,
es un rostro sereno que yace
sabiendo que el viaje a veces, es estarse quieto".

En un jardín las hojas son personas,
que caen mientras hablan y construyen
castillos de palabras,
y se atreven a crujir en un suspiro,
a ser el sol que se refleja cuando un ave
invita al cielo,
cuando los versos se vuelven agua,
y ya nadie sabe si serán las nubes o quizá el desierto.

Por mi parte, sobre los techos,
como una ley que lleva a cada instante máscaras nuevas,
¿que si amo las cosas bellas?,
¡claro que si!, ¡por eso las busco!,
aunque mañana todo parezca ser tan sólo un sueño,
me fortalezco en el viento,
atravieso la luna con mi voz,
golpeo el aire que guarda mi sangre al grito ... ¡despierta!,
y vago en la razón desconocida de resbalar,

por flores marchitas que nunca fueron vistas,
por mágicos rincones sin colores,
por olores de miel a primera caricia,
por morir de amor cuando todo ha sido escrito.

Morir de amor,
en un trozo de corazón o en sueños,
como entra una mariposa al anochecer,
como el rocío que deshoja a la última
rosa con su primera gota,
como la noche entera que siempre
es poca para amarte,
y tocarte como el trigo mío cuando toca
a tu puerta, cuando es toda la entrega,
y llegar tarde con un amor valiente,
calladamente así, despertando ternura.

Sobre los techos,
hay algo de ti, hay algo de mí en este amor,
un náufrago de arena sentido gaviota,
pronto a destinar su vuelo.

T de S
MRGC
Namaste