lunes, 9 de septiembre de 2013

Escribiéndote

Escribiéndote

 
Paso el día escribiéndote,
¡qué difícil es hallar las palabras
que puedan reflejar la armonía
del aroma de tu piel!

Imaginarte, ¡ay amor!,
escribirte es como intentarte
en cada rincón pese a las espinas de la razón,
como una obra de arte renuente a las manos
de su artista, como cuando tus labios
salen hacia la boca mía,
como ese color de trigo en mil colores,
así te imagino,
así te deseo,
así te necesito.

Siempre dos olas llegando a mí, persiguiéndome,
y tu nombre quemándome,
y escribiéndote prologo lo que siento,
como una página de blanco tiempo,
como si lo que llevo dentro me encontrara y naciente,
fuese todo mi camino de libertad.

Paso el día escribiéndote,
esperando nada o más bien
que los suspiros hieran la distancia,
porque te acaricio con los ojos,
porque el viento es el rubor de mi aliento cuando te hablo,
porque aquí sucedo y al sucederme
me detengo en tu condena,
porque ella eres tú y tú,
los afueras de mi mundo y todas mis puertas.

Amándote escribiéndome,
descorriendo la profundidad transparente,
poseyendo el saberte a mi lado,
protector de los árboles que no dudan de una sonrisa,
temedor del silencio que con brisas no conmueve,
escribiéndote amándome,
donde se me ocurra ser pájaro,
donde la poesía construya cada día una mirada,

y ser tú y yo una apuesta de una abstracta palabra,
descubriéndonos ante la magia y enamorados.

¡Paso el día escribiéndote!,
una debilidad que siempre me supo a ti,
a tus dedos en mi pelo,
a cosas sencillas y repetidas como quedándote sin
decir nada, viéndome a los ojos,
escribiéndome, deshaciéndome, frágil y desnudo.

T de S
MRGC
Namaste