lunes, 23 de septiembre de 2013

Dos rosas

Dos rosas

 
Igual que la lluvia,
paseo dos rosas por tu
espalda para que me
sientas, ¡frágil es tu boca
que arroja mi nombre!,
cada cuerpo abre las puertas
y nos deja ver que estamos
desnudos, tú y yo corremos tras
el amor cual si las manos vacías.

Una vasija de barro nos
sorprende siendo río,
como el aire de tu espalda
cuan lecho de mi camino,
nos la quedamos viendo,
nos lo imaginamos,
abandonados pero en calma,
exhaustos y a la vez pródigos en silencios,
dos paisajes a la noche, nosotros,
como una pregunta de una pregunta sin respuesta.

Dos rosas, que por tu espalda descansan,
que después de haber amado se refugian
en la poesía, dos besos que
tienen el fin de cada día,
el deshoje de tus labios que nada son sin tu piel,
sin tus ojos, sin tu voz, y el amor,
que se desliza como niños,
que se arremolina en la frontera del sueño,
que se adosa a cada latido lento
igual que dos hojas secas, así.

Toco tu espalda desde dentro que casi el amor,
¡quiero que ese instante se detenga para saberme de ti!,
perdurando en tu aliento,
susurrando el roce,
algo más que el deseo hecho forma, dos rosas que
saben que tienen toda la noche por delante,
rodeando casi siempre el olvido.

Dos rosas,
la plenitud de tus flores abiertas,
el vestido erecto embriagante de la cercanía,
el espejo de tu deseo encerrado entre mis brazos,
y en mi regazo tu nombre completo,
y en mi voz tus pasos que sólo a mí te conducen,
gota a gota resbalando como un barco que se acerca,
sueño a sueño tu color como una trampa
del cielo que no despierta,

dos rosas,
¡déjame tu cabello a mi sombra
y que me encuentre el niño de tu inocencia!

T de S
MRGC
Namaste