jueves, 19 de septiembre de 2013

Creo que lo sabes

Creo que lo sabes

 
¡Déjame contarte el cielo
que ven mis ojos!,
la transparencia de las olas,
la pasión que brota del verde
no tan azul como la hierba,
los colores empujados por
cada latido del corazón,
el tiempo que se detiene a
mirarte cuando tú pasas,
cuando tú amas.

Imaginando tu boca en otras bocas
he sabido del placer del esclavo,
que se rescata del dolor a sí mismo,
que siempre está a un paso de empezar a querer,
de encontrarte en un café,
de jamás renunciar a lo que no ha sucedido,
déjame acordarme de ese olvido,
como aquella vez que transcurrí toda la noche
de pie junto a la ventana.

Toda flor tiene un momento en nuestros dedos,
esa caricia que da vueltas en un paseo de luna,
esa penumbra de la piel poblada de su aroma,
esa fugaz lluvia que me exime de ti y sin embargo
me deja tu nombre, un poco porque sí,
otro tanto porque es preciso,
¡que me lleven mis ojos a tus labios!,
¡que mi poesía sea tu manera de sentir!

Mis manos están libres a la ansiedad de cada puerta,
¡no preguntaré si estás despierta o si es
muy grande el mundo que sueñas!,
poco a poco solamente a tu lado,
poco a poco como un trocito de noche en un tramo de tu aire,
poco a poco el paisaje de tus palmas,
como si de ellas dependiera el amor,
poco a poco la brisa como un toque en la frente
y una voz ¡aquí estoy!

Te levantas del deseo,
me dibujas por tu piel en el espacio de tus besos,
te posas mientras me miras y me dices,
¡déjame contarte el cielo
que ven mis ojos!,

¿será que siempre fuimos dos al ser uno más uno?,
¿será que siempre fuiste el espejo y
las sábanas y mi desnudez?,
¿será que por veredas de sueños te llamo,
y al llamarte me faltas y al faltarme mi desvelo?,

¡déjame contarte que el tiempo se detiene a
mirarte cuando tú pasas,
cuando tú amas!

T de S
MRGC
Namaste